MATEO SANCHO SAN SEBASTIÁN/EFE
El cineasta madrileño Javier Rebollo consolidó en San Sebastián su vocación de autor con La mujer sin piano, una película arriesgada y protagonizada por Carmen Machi que, en su carrera por la Concha de Oro, sonó bien afinada pero demasiado minoritaria.
El autor de Lo que sé de Lola, que también concurrió en San Sebastián hace dos años, presentó ayer su segunda película, una cinta rodada prácticamente en su totalidad de noche, en la que filma con mimo un Madrid rancio pero magnético y que es como "una habitación con muchas puertas y se puede entrar por la que uno quiera", explicó.
Aunque debido a su lenguaje reposado, críptico y silencioso, muchos prefirieron buscar la puerta de salida, La mujer sin piano arrancó también aplausos de los que comulgaron con una propuesta que "no es minimalista. Es simple pero muy cargada, llena de detalles".
"Para mi madre será una película melodramática. Para mi padre, una película política. Para mí va de Javier Rebollo modelando el cuerpo a sus dos actores", que son Machi y el checo Jan Budar.
La célebre protagonista de Aída es Rosa, quien vive inmersa en un mundo de monotonía al lado de su marido taxista, ansiosa por la reciente emancipación de su hijo y entregada a su trabajo de depiladora. Una noche, el 16 de marzo de 2003, mientras el mundo se metía en la guerra de Iraq, ella decide romper con todo.
Con peluca y una maleta, se va a la Estación Sur de Madrid, un lugar "que tiene mil películas" y donde Rosa busca la vida que nunca ha tenido. "Lo esencial de lo carnavalesco no es ponerse la máscara, sino quitarse la cara", reflexionó Rebollo, quien emparentó el humor del filme con Aki Kaurimaski y Otar Ioselliani.
Y cuando todavía Juan José Campanella resuena como el gran nombre de esta edición, el festival proyectó ayer en Horizontes Latinos tres películas argentinas muy diferentes: El último verano de la boyita, Francia y La invención de la carne.
Roland Emmerich y los actores John Cusack y Chiwetel Ejiofor presentaron unos minutos del filme de catástrofes 2012.