MATEO SANCHO SAN SEBASTIÁN/EFE
La primera experiencia en la ficción del director español Isaki Lacuesta, Los condenados, cerró ayer el concurso en el Festival de San Sebastián poniendo sobre el tapete un hondo y poliédrico debate sobre la lucha armada ambientado en una sugerida pero nunca explicitada Argentina.
El director de heterodoxos documentales como La leyenda del tiempo Cravan vs. Cravan presentó en el certamen donostiarra la no menos heterodoxa ficción de Los condenados, que lanza una difícil pregunta: "¿Qué motivaciones nos harían dar legitimidad a la lucha armada?", resumió Lacuesta
Teniendo en cuenta el marco donostiarra y que el único grupo armado mencionado en la película es la banda terrorista ETA -a la que un personaje compara con la guerrilla latinoamericana-, pronto se desvió la atención desde Argentina hasta el País Vasco, aunque el director zanjó pronto el tema. "En ese momento, el personaje no sabe de lo que está hablando", explicó. "La película muestra la idea todavía idealizada que en Latinoamérica algunos tienen de ETA. Me impactó mucho y me hizo pensar en cómo ha cambiado esta visión en general sobre lo que es la lucha armada y su manera de actuar".
Tras estas declaraciones, el realizador citó a Juan Goytisolo: "Cuando se mata a un hombre por defender una idea, siempre se mata a un hombre, pero no siempre se defiende una idea".
Los condenados, que inicialmente fue concebida como un documental y fue rodada en Perú, crea un microcosmos de tensión personal e ideológica en torno a la excavación de una fosa común en medio de la selva. Allí, Lacuesta reúne a tres generaciones con diferentes maneras de abordar la memoria histórica.
Lacuesta reconoció que su ideología "no tenía que estar en primer plano", sino que prefirió abrirse a lose planteamientos políticos de los propios participantes. Daniel Fanego interpreta a un antiguo guerrillero que se exilió en Europa y que tiene la necesidad de poner en palabras lo vivido, mientras Arturo Goetz representa a ese sector "que sigue pensando que puede haber una solución violenta a los problemas de ahora", según el actor.
Junto con la tercera película española en competición, la coreana Yeong-do Da-ri, de Jeon Soo-il, completó el desfile de las quince candidatas a la Concha de Oro con un retrato amargo de la sociedad coreana actual.