ENTREVISTA DE MATÍAS VALLÉS
Para que se haga cargo del tipo de entrevista: "¿Qué pensaría Stieg Larsson de todo esto?"
-No habría cambiado su vida en lo más mínimo. Seguiría fumando Marlboro Lights y bebiendo whisky. Era un hombre modesto y reservado. Odiaba convertirse en un mono de micrófono, y me reprochaba que yo lo fuera.
Llamarse Kurdo imprime carácter.
Me lo puso mi madre para irritar al gobierno turco Yo era el único en Turquía que se llamaba así.
¿Es turco o kurdo?
Muy kurdo.
¿Cómo se siente usted al protagonizar una novela de éxito?
Larsson tenía una gran memoria y siempre controlaba la situación. Le di muchos detalles una noche en que estábamos borrachos.
¿Por qué le incluyó Larsson?
Porque yo me negaba a leer sus novelas antes de que las publicara. Así que me anunció: "He escrito sobre tu vida en el libro, ¿lo leerás ahora?"
No conozco a nadie que no esté leyendo "Millennium".
Ha vendido quince millones de libros, de México a Hong Kong, no puedo entender su éxito.
No sabemos muy bien por qué "Millennium" nos atrapa de esa manera.
En primer lugar, Lisbeth Salander es bisexual y, acostumbrados a detectives corpulentos, ella pesa 44 kilos. En segundo lugar, describe con claridad el maltrato de mujeres en el mundo. En tercer lugar, retrata la Suecia que los suecos se niegan a aceptar, y arruina la imagen de un país de ensueño.
En Suecia hay más casos de maltrato de mujeres que en España.
Los hombres son hombres, no importa que se trate de vikingos, españoles o kurdos. La igualdad no existe, es una fantasía.
En "Millennium", Blomkvist es el propio Larsson pero, ¿quién es Lisbeth Salander?
Cada mujer es una Lisbeth , pero no lo sabe. Larsson la construyó como una mezcla de Pippi Calzaslargas, el Dalai Lama, Teresa de Calcuta y los guerrilleros del Kurdistán.
Usted pagaba la revista de Larsson que inspira "Millennium".
Cuando él tenía problemas, le ayudaba, y lo pagué todo durante cinco años. Expo era una publicación importante aunque minoritaria. Si mi amigo no hubiera podido sacar su revista, yo no hubiera sido feliz. El aportaba las ideas, yo el pragmatismo.
¿Dónde se sitúa usted, en la guerra entre la compañera y la familia de Larsson?
Es el asunto que más me duele. Soy un miembro de esa familia, su hermano menor. Ahora surge un conflicto entre una mujer y dos hombres -el padre y el hermano-. Si Stieg Larsson viviera, ayudaría sin dudarlo a la dama. Pronto se solucionará.
¿Qué pensaba de la muerte Larsson, con 80 cigarrillos y 20 cafés diarios?
No estaba en su agenda, tenía previsto escribir diez libros de Lisbeth. Cuando le recordaba que su madre falleció a los 54, me decía que los familiares de su padre eran muy longevos.
¿"Millennium" es también una reivindicación del periodismo?
Millennium aumenta la consideración de la prensa en el mundo. Larsson creía en el periodismo, pero no en los periodistas, porque hablan desde el punto de vista de los gobiernos.