J. R. S. VALENCIA
Más de dos millones de euros adeuda la Diputación de Valencia a Teatres de la Generalitat derivados de los gastos del funcionamiento del teatro Principal de Valencia. La deuda se lleva arrastrando desde el año 2002 y quizá una reclamación efectuada por Cultura a la corporación o su simple existencia contractual fuera uno de los motivos que ha llevado recientemente al presidente de la corporación provincial, Alfonso Rus, a reclamar la renegociación del convenio que fue suscrito durante la etapa socialista al frente del Ayuntamiento de Valencia y la Diputación provincial. Desde entonces, el acuerdo no había sido revisado.
Según el convenio, la Diputación ponía en manos de la Generalitat el espacio así como el personal, entonces una treintena de trabajadores. La Diputación corría con los gastos de sus sueldos y debía reponer sus bajas. Teatres, sin embargo, durante todo este tiempo habría ido cubriendo estas plazas y también asumiendo su coste, junto a otros gastos de mantenimiento que, según el documento, en su día fueron consignados con cargo a la Diputación de Valencia. Por ello la Diputación, al menos sobre el papel lo debe. En cambio, no percibe compensación económica alguna por la cesión de un teatro que es de su propiedad y no utiliza.
Hace unos días Rus y Miró mantenían una primera toma de contacto después de semanas de declaraciones públicas. Sin embargo, el contenido de sus posicionamientos no trascendió. Desde la propia Generalitat sólo se indicaba que había sido un encuentro cordial, que era lógico que el convenio se revisara y que ambas instituciones pondrían sobre la mesa sus respectivas condiciones para elaborar un documento. Rus mientras tanto ya había advertido de que si él, en referencia a la Diputación de Valencia, debía de pagar gastos entonces tenía el derecho a su uso.
Sin embargo, esta deuda que reclama Teatres de la Generalitat contrasta con las que arrastra el propio organismo autónomo con diferentes entidades de crédito.
Según Intervención de la Generalitat, Teatres arrastra una deuda de más de seis millones. Algunas de estas pólizas fueron suscritas a lo largo del año 2007, incluso una de ellas se solicitó a punto de cerrarse el ejercicio. La cantidad que Teatres, a cuyo frente se encuentra Inmaculada Gil Lázaro, debía al cierre del año 2008 incluyendo bancos era de diez millones de euros. Tres corresponderían a acreedores comerciales.
Teatres es un organismo que trabaja sobre presupuestos cerrados. Gestiona varios espacios públicos así como diversos festivales.
Las salas adheridas a Teatres de la Generalitat recaudaron en torno a los dos millones de euros la pasada temporada. Así se desprende de las liquidaciones presentadas a la propia Intervención. Teatres gestionaba hasta la pasada temporada los teatros Talía, Principal, Rialto y L'Altre Espai, así como festivales como el de Sagunt a Escena. Además, durante las fechas del certamen también programa La Nau, espacio que durante el resto del año apenas tiene actividad pese a la importante inversión realizada en su rehabilitación. La Nau es propiedad de la Fundación de las Artes Escénicas, que arrastra unas deudas de 27 millones