MATÍAS VALLÉS PALMA DE MALLORCA
Es frecuente leer textos españoles en los que se consigna que Borges ganó en 1961 el Prix Formentor. El enunciado en francés demuestra el cosmopolitismo del galardón, pero también el hundimiento en el olvido de una plétora de iniciativas -Conversaciones Poéticas, Coloquios sobre Novela, Encuentros de Editores y Premios Literarios- que se desarrollaron en el vértice septentrional de Mallorca hace medio siglo.
Cinco décadas se ha considerado un margen lo suficientemente tranquilizador para reeditar las Conversaciones Literarias, en el mismo hotel Formentor que cumple su setenta aniversario, ahora dentro del Grupo Barceló. La posición nuclear debía corresponder a José Saramago, pero el estado de salud del Nobel portugués limitó su intervención a un mensaje escrito y a una comunicación telefónica en directo aplaudida por los asistentes. Se comprometió para el 2010, en abierto desafío a la debilidad que transmitía su hilo de voz. Las reuniones fueron catalizadas por Juan Goytisolo, superviviente de las convocatorias efectuadas cinco siglos atrás, y Félix de Azúa. Para el primero, "escribir es añadir algo distinto a lo acostumbrado". Para el profesor de Estética, "los pijos de los sesenta eran los únicos lo suficientemente audaces para vivir libremente dentro del franquismo". Ambos coincidieron en que la política ha dejado de existir, para ser reemplazada por el latrocinio.
Saramago hubiera entroncado con la tradición de Formentor, dado que hasta tres futuros Nobel participaron en las convocatorias celebradas a mediados del siglo pasado. Camilo José Cela, por entonces ya instalado en Mallorca, aportaba su energía ciclónica al lanzamiento de los eventos. Vicente Aleixandre acudió a los encuentros, y también lo hizo Octavio Paz. El poeta mexicano recordaba que una reñida y conflictiva decisión otorgó conjuntamente el Prix Formentor a Borges y a Samuel Beckett, que sería galardonado por la Academia sueca ocho años después. Según Paz, "Borges era hasta esa fecha un autor minoritario, por lo que el galardón le sirvió de trampolín".
La sombra del paraíso
Formentor es hoy una urbanización, pero Paz lo definió en el libro de honor del hotel del mismo nombre como "sombra del paraíso". La recuperación de las Conversaciones surge del empeño personal de otro titán de las letras mexicanas, Carlos Fuentes. El premio Cervantes y su esposa, Silvia Lemus, disfrutan cada año de una semana en ese rincón del Mediterráneo. Al enterarse de la proximidad de la efemérides, involucró al gobierno autónomo para que impulsara la cita que el pasado fin de semana cumplió su segundo año de renacimiento.
El éxito de las iniciativas del siglo XX se debió a la participación de la crema editorial de la época. Los míticos Gallimard, Giulio Einaudi o Rowohlt cimentaron con su aportación la labor de agitación que correspondió en España a Barral y al propio Goytisolo.
Al margen de la repercusión estrictamente literaria, y de la expansión de nombres como Gombrowicz, Max Frisch o García Hortelano, los primitivos premios Formentor propiciaron una reseñable cosecha poética. Los invitados parecían competir por ajustarse a las dimensiones del paisaje. Robert Graves escribía que "Sin quererlo, oí dos poetas/ A orillas del mar/ Discutiendo una pesada/Relatividad". Gabriel Celaya escribía En la gloria de Formentor, donde serecoge que "Formentor con su alegría/ natural en agua y flor,/ y sin "pésame, Señor"/ de imbécil hipocresía". Y en Conversaciones Poéticas, Gil de Biedma confiesa que "Mis ideas/ sobre cualquier posible paraíso/ son, me parece a mí, bastante claras,/ y desde luego diferentes, pero/ ¿para qué no admitir que fui feliz, que a menudo me acuerdo?.
La clausura de las Conversaciones Literarias tuvo lugar el pasado domingo. Se centró en la disidencia del escritor. Perfecto Cuadrado y Goytisolo compitieron en reproches hacia la "prostitución del lenguaje actual" y de las actividades que lo utilizan como herramientas. Se pronunciaban en la misma sala donde el Foro Formentor, de contenido también político, reunió por última vez a Simon Peres y a Yasir Arafat, poco después del 11-S de 200 Octavio Paz. Frente al alto voltaje político de esas sesiones, el factor más sorprendente de la cita literaria ha consistido en la asistencia masiva a los encuentros y conversaciones. La vigencia del lector, el mejor premio Formentor.