ALFONS GARCIA VALENCIA
Habla con el hieratismo y la solemnidad que uno atribuye a su pasado militar (Yasmina Khadra o, mejor dicho, Mohammed Moulessehoul, su nombre real, fue comandante del ejército de Argelia). Pero la seriedad no aborta el lirismo. El escritor árabe vivo más leído y traducido (sus libros están en 38 idiomas) pasó ayer por Valencia para presentar su última novela (Lo que el día debe a la noche, Editorial Destino. "Lo mejor" que ha escrito, afirma con orgullo) y debatir en el Instituto Francés con Alfons Cervera sobre el olvido y la memoria.
Decía Scott Fitzgerald en Suave es la noche que las heridas interiores no cicatrizan, más bien son como la pérdida de una extremidad, que a veces uno tiene la sensación de que aún está, pero no. Khadra comparte esa mirada y añade una gota de poesía: "Son mutilaciones permanentes y no hay prótesis para ellas".
Lo que el día debe a la noche es un fresco de la historia de Argelia en los últimos 80 años. El protagonista es un joven musulmán que sale del lumpen para recibir una educación europea y se enamora de una chica francesa. La relación entre la potencia y la colonia, entre Occidente y el mundo islámico, es la base de esta novela de Khadra, un escritor argelino -así se define- que escribe en francés y vive en París. "El escritor es por vocación un exiliado", argumenta, porque sale del mundo real para encerrarse en otros.
"Aquí no llega casi literatura árabe", responde cuando se le pregunta por el gusto por contar historias de los autores musulmanes de más éxito en Europa. "La mirada es reductiva -lamenta-, pero la literatura árabe es mucho más impactante que la occidental, porque es una literatura de la inteligencia y la erudición. En la europea hay mucho "ombliguismo", etnocentrismo y narcisismo; sobre todo en los últimos años". Allá, al otro lado del Mediterráneo, saben casi todo de nosotros: actores, escritores, pintoresÉ Pero no es recíproco. Así, la conclusión es contundente: "Estamos mucho más culturizados que ustedes o, al menos, tenemos más conocimientos".
Yasmina Khadra -pseudónimo femenino con el que se dio a conocer cuando aún era militar y que no piensa abandonar- dice haber regresado a la literatura tras varias obras dedicadas a reflexionar sobre el terrorismo (El atentado es el más conocido). "No hay ninguna causa en el mundo por la que sacrificarse", asegura. Y sus palabras destilan pesimismo: "Hoy el mundo no reflexiona, utiliza lo que los políticos le echan de comida". ¿Un culpable? "El verdadero foco de los conflictos es el hombre y no las religiones. Todo viene de su manera de interpretar. Le das un cuchillo y puede hacer esculturas o una matanza".