EFE
Samantha Geimer, la mujer que hace más de 30 años fue presuntamente violada por Roman Polanski, está ahora casada, tiene tres hijos y lo último que quiere es volver a ser noticia, algo inevitable desde la detención el sábado del director franco-polaco.
Polanski fue detenido en Zúrich, donde iba a recibir un premio a su carrera cinematográfica, por una orden de búsqueda y captura emitida por EEUU en 1977, después de que el director fuera acusado de violar a Geimer, por lo que pasó más de un mes en prisión, tras lo que, una vez en libertad provisional huyó a Europa.
No se pronunciará por el momento
Geimer, que entonces tenía 13 años, vuelve ahora a ser protagonista, aunque no se pronunciará sobre la situación de Polanski hasta que se aclare su situación legal, según ha dicho hoy su abogado al canal CNN.
La última vez que Geimer habló sobre el caso fue en enero, cuando solicitó a un juez de Los Ángeles que revocara los cargos en contra de Polanski, petición que fue denegada.
"Cada vez que este caso es llevado a Corte, recae mucha atención sobre mí, mi familia, mi madre y mis allegados", explicó Geimer en una declaración jurada, en la que añadió que "no es agradable de experimentar ni merece la pena que el caso continúe abierto".
"Juzguen la película, no al hombre"
En 2003, cuando Polanski fue candidato al Óscar por "El pianista", que finalmente ganó, Geimer volvió a romper su silenció para decir que el director debía tener derecho a asistir a la ceremonia de entrega de los galardones, cosa que no hizo.
En un artículo escrito por ella misma en el diario Los Angeles Times afirmó: "Juzguen la película, no al hombre".
"Miro atrás y no hay duda de que lo que hizo fue algo horrible. Es terrible hacerle eso a una niña. Pero, honestamente, toda la publicidad que rodeó al caso fue tan traumática que lo que me hizo palidecía en comparación", manifestó.