A. G./EUROPA PRESS VALENCIA
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El Simposio sobre el Libro, la Lectura y las Bibliotecas, desarrollando durante los dos últimas días en Valencia, se cerró con la constatación de los "claroscuros" que ofrece el panorama valenciano del libro. Para que se abran más claros en ese contexto, los participantes (un total de 110 editores, bibliotecarios, libreros, estudiantes de posgrado, cuentacuentos y animadores culturales) redactaron un documento de propuestas entre las que destaca que el 1% de los recursos para obras públicas se invierta en "dotaciones vinculadas al libro". Piden asimismo abrir las bibliotecas los fines de semana, crear la figura de la biblioteca escolar y subvencionar las suscripciones de jóvenes a periódicos.
Estas son sólo algunas de las recomendaciones acordadas en este encuentro, organizado por la Associació d'Editors del País Valencià y el Institut Interuniversitari de Filologia Valenciana. El documento final se entregará a la Conselleria de Cultura y los responsables del simposio esperan sean "escuchadas" y que "con el tiempo", algunas puedan ser asumidas, a pesar de la existencia de "deficiencias endémicas" y del contexto de crisis actual, manifestaron ayer.
Potenciar la figura del animador a la lectura, abrir la programación de RTVV a la difusión del libro, mejorar las ayudas a la edición, considerar la industria editorial como sector estratégico, crear un plan para la modernización tecnológica de las librerías y fomentar la traducción de autores en valenciano a otras lenguas (y al revés) son otras de las recomendaciones incluidas en el documento.
Las conclusiones dan fe asimismo de que en el contexto de la cultura digital la lectura es "más compleja y diversa que nunca" y que los programas de fomento de los lectores constituyen un elemento básico en el sistema cultural de las sociedades avanzadas. En este sentido, durante las jornadas los participantes han conocido experiencias que se desarrollan en otras zonas.
Los índices de lectura de la Comunitat Valenciana, recordaron, son más bajos que en el resto de España, "que tampoco es de los más altos de Europa", remarcaron. Por ello, exigieron programas "integrales" de fomento de la lectura, con recursos suficientes, personal especializado que los lleve a cabo, y que tengan en cuenta a quién van dirigidos, ya que "la mayoría se centran en los niños, cuando son los que más leen".