MARÍA TOMÁS VALENCIA
La resistencia del pueblo afgano no será rota con la espada porque el alma de un país, su cultura, también sobrevive en sus películas, prohibidas y perseguidas por los talibanes; salvadas por los humildes trabajadores del Instituto de Cine Afgano, que las escondieron en dobles techos aún a riesgo de su vida, como se relata en el largometraje del valenciano Ricardo Macián, Los ojos de Ariana.
Sin embargo, y tras una resistencia que se ha prolongado 60 años en diversos envites, una cuestión tan nimia como el aire acondicionado del edificio que alberga la Filmoteca de Kabul, estropeado desde los bombardeos en tiempos de los muyahidines, está poniendo en peligro ese tesoro fílmico rescatado de las llamas purificadoras de la religión extrema.
Así lo expresaba ayer en la Facultad de Comunicación de la Universitat de València el director de la Afghan Film. Abdul Latif Ahmadi estuvo en Valencia para pedir ayuda a la comunidad internacional y explicar que "el patrimonio cultural afgano está en precarias condiciones". Las bobinas de celuloide, deterioradas por las condiciones extremas, necesitan una temperatura estable para su conservación, y la falta de medios impide hacer copias. Nada que ver con la época del terror, "cuando reinaba la oscuridad", decía, lo que hace más absurda esta situación ahora que se trata de un país independiente. "Los bombardeos destrozaron las instalaciones y hoy, 15 años después, siguen sin ser reparadas", denunciaba.
Ahmadi expresaba su "preocupación por esta herencia del conocimiento" donde existen imágenes, a pesar de su prohibición, como la del asesinato del presidente Najibulah o la voladura de los budas de Bamiyan. Y la paradoja es que "un archivo que ha costado tanto de salvar puede desaparecer ante nuestros ojos. Nos preguntamos por qué nadie nos ayuda. Hay más de 34 países presentes en Afganistán pero sólo buscan terroristas", criticaba.
La visita de Ahmadi era un sueño de Macián desde que rodaron el documental que, actualmente, está en proceso de selección para los Goya. Se puede visionar en www.videotech.es. Ayer, ambos se reunieron con el secretario de Cultura, Rafa Miró, y el director del IVAC, Eusebio Monzó. Lograron la promesa del apoyo técnico para la recuperación de los fondos.
Los ojos de Ariana (primer nombre de Afganistán que significa la tierra de los nobles) ha venido en su ayuda. "Esperamos que la audiencia tenga una nueva imagen del país", decía Ahmadi. "Uno de los poderes contra el terrorismo es aumentar la cultura, especialmente de los jóvenes, y aunque nadie parece mirar en esa dirección, esta película es una muestra de cómo el alma de un país también reside en sus películas".