EFE GRANADA
La inminente apertura de la fosa donde se supone que está enterrado Federico García Lorca -que podría producirse una vez que se estudien las alegaciones y que se firme el convenio correspondiente el 14 de octubre- ha reabierto tesis que plantean otras posibilidades sobre la ubicación de sus restos.
El periodista e investigador Fernando Guijarro defendió ayer su teoría, que sostiene que aunque Lorca fue enterrado en un primer momento en unos terrenos de Alfacar (Granada), donde hay ahora un parque dedicado al poeta, "su cadáver ya no está allí".
Guijarro se muestra convencido de que la apertura de la fosa demostrará que los restos del poeta no se encuentran en ese lugar, ya que, según su versión, fueron trasladados por la familia Lorca pocos días después de que fuera fusilado y enterrado.Según este investigador, el padre del poeta pagó "300.000 pesetas de la época" para evitar que mataran a su hijo, pese a lo cual se llevó a cabo el fusilamiento.
Después de esto, según Guijarro, la madre de Lorca "se dirigió al despacho del Gobierno Militar para decir que quería el cadáver de su hijo".
El investigador, que se apoya en los testimonios de vecinos de la zona, defiende que finalmente los militares acompañaron a la madre a la fosa y se desenterró el cuerpo, lo cual, a su juicio, explica la postura actual de la familia Lorca, contraria a la exhumación de los restos.
Un equipo del Instituto Andaluz de Geofísica comenzó hace unas semanas la exploración con georradares de los terrenos del parque público de Alfacar donde se piensa que está enterrado Lorca.
Las zonas donde se centra la búsqueda son el área próxima al monolito en memoria del poeta, donde el historiador Ian Gibson marca la ubicación de la fosa, y el paraje del Calacolar, donde la sitúan otras investigaciones.