J. R. S. VALENCIA
"El cine de Berlanga ya no puede ser más español. Para retratarnos se ha servido de nuestras más ilustres tradiciones- el sainete, la picaresca, el humor negro, la tragicomedia esperpéntica- y el resultado ha sido un fenomenal catálogo de nuestras miserias y una feroz pintura del fracaso. De España, de los españoles y de la condición humana".
Así resume Luis Alegre el sentido de la obra del cineasta valenciano en el libro ¡Viva Berlanga!, una publicación editada por Cátedra. En ella catorce cineastas- Borau, Franco, García Sánchez, Gutiérrez Aragón, Méndez-Leite, Molina Foix, Cuerda, Rioyo, Hidalgo, Segura, Loriga, Trueba o Cobeaga- así como los escritores Manuel Vicent y el propio hijo del director, y coguionista de alguna de sus películas, Jorge Berlanga, entran de lleno no sólo en su cine, sino sobre todo en su personalidad. Es un verdadero homenaje realizado desde la proximidad y la distancia. Vicent lo recuerda como el anarquista burgués, un señor vestido a la inglesa con pantalón de franela", dice, y Borau revela cómo descubrió el cine gracias al autor de Calabuch. García Sánchez prefiere comentar la forma en que Berlanga realiza las puestas en escena, mientras que Cuerda explica por qué Plácido es una de sus películas favoritas junto a El apartamento.
"Berlanga es nuestro genio más cercano. Un señorito valenciano, burgués ilustrado, liberal pasado por las fisuras de la historia que le tocó vivir, de aquel siglo XX visto desde una relajada forma de ser español. Un rico venido a menos, pero nunca derrotado", apunta Rioyo en su texto.
Pero la obra, que será presentada durante al Mostra de Valencia y realizada en colaboración del festival, va mucho más allá porque acerca y descubre el álbum íntimo del director: una ininterrumpida sucesión de imágenes que lo descubren en escenas poco esperadas o pertenecientes a su más estricta intimidad.
Han salido de su propio cajón personal. Y en ellas se le puede ver en el altar el día de su boda, en infinida de rodajes, acompañado de los amigos más íntimos, o en plena juerga. Hay retratos con algunos de aquellos que han navegado pegados a él: Clair, Fellini, Piccoli, Arthur Miller, Analía Gadé, Azcona... Hay imágenes de un Berlanga joven y animado y de un Berlanga en plena madurez, junto a su familia o camino de Rusia junto a la División Azul. No hay nada de sus más reciente pasado, pero sí de una noche en la Bodeguilla de Felipe González en la que a saber que le estaría contado a Carmen Romero.