BEGOÑA JORQUES VALENCIA
El director franco-griego Costa Gavras presentó ayer en Valencia su última película, Edén al oeste, candidata a la Palmera de Oro de la XXX Mostra de Valencia Cinema del Mediterrani y aseguró que, en su opinión, "mejores películas se hacen fuera de Hollywood".
Gavras calificó su obra como un "cuento" sobre la sociedad actual. En la piel de Elías (interpretado por Ricardo Scamarcio), un inmigrante que viaja desde el Mar Egeo hasta París, el realizador relata su visión de la inmigración. Sin embargo, el director destacó que con este filme no ha querido "poner el drama por delante", sino que a lo largo de la aventura de Elías se suceden una serie de situaciones, algunas de ellas cómicas. No obstante, Gavras reconoció que las sonrisas no son habituales en la cinta ya que "el inmigrante -y más si es ilegal- no tiene muchas razones para sonreír".
El cine, "memoria del mundo"
El cineasta, además, aseguró que "el cine es la memoria del mundo", al tiempo que lamentó que "hay muchas cosas que se olvidan", en relación a aquellos que tienen orígenes extranjeros y que ahora critican la inmigración. "En Francia hay muchas restricciones con la inmigración, y nuestro presidente es de origen inmigrante", recordó mencionado el caso del presidente francés, Nicolás Sarkozy.
Gavras sabe muy bien lo que es abandonar el país de origen ya que dejó su Grecia natal para trasladarse a París. Aunque aseguró que la película no es autobiográfica, sí apuntó que tiene un toque muy "personal" ya que "París siempre ha sido una ciudad mítica y muy importante para mí".
Sobre el protagonista de Edén al oeste, Gavras, dijo que "fue difícil encontrar al actor que encajara" con el personaje de Elías, pero que finalmente el trabajo de Scamarcio ha resultado "muy expresivo", y alabó su capacidad de comunicar "a través de su mirada".
Sobre su posibilidad de volver a trabajar en Hollywood, Costa Gavras destacó que, en su opinión, la meca del cine "había cambiado" y que actualmente "las mejores películas se hacen fuera de Hollywood".
Otro de los largometrajes presentados ayer en la sección oficial del certamen fue Come dio comanda, una película de Gabriele Salvatores que narra una historia sobre un hombre de ideología nazi y su hijo en la que se vislumbra la tragedia. Cristiano (Alvaro Caleca) y su padre Rino (Filippo Timi), un hombre lleno de ira, rebelde y racista, viven en un pueblo del norte de Italia, donde su único amigo es Quattro Formaggi (Elio Germano), un hombre con discapacidad a causa de un accidente que vive para Dios y para la actriz de cine pornográfico Ramona Superstar.
Además, el certamen continúa con su homenaje al director valenciano Luis García Berlanga y la proyección de sus películas y las de sus coetáneos, con el tributo al italiano Giuseppe Tornatore, con el ciclo infantil La Mostreta o con la proyección de películas del país invitado, que en esta XXX edición es Marruecos.