XIII Festival de Flamenco
auditori de torrent
Arcangel. 18 de octubre.
Cuando nos ponemos delante de un joven flamenco, siempre se adueña del aficionado una sensación balanceada entre el escepticismo y la esperanza puesta en el futuro del flamenco. Era la primera vez que Arcangel venía a Valencia y deslumbró dentro de la programación del XIII Festival Flamenco de l´Auditori de Torrent. Hizo una actuación difícil en la elección de palos y en su talante algo distante con el público. Eso sólo lo pueden hacer los que se saben seguros de la conquista a corto plazo.
En pocos minutos el primer martinete en solitario dio paso a un cantaor absolutamente medido, incluso perfecto en las técnicas del cante flamenco. Su larga trayectoria acompañando para los grandes del baile, lo hacen extremadamente responsable en la depuración de la voz y en el cuidado del compás.
Con un guitarrista muy colorista recorrió tangos, soleás y una taranta profunda, pero fue en el último tramo de la actuación, cuando Arcangel sacó unas armas que ya dejó intuir en su último disco, Ropa vieja.
Sus alegrías quizás fueron las más interesantes que he oído en directo. Jugó ampliamente con los tonos, las intensidades de su voz y la forma novedosa y cabal de desarrollar el palo. Además se atrevió con la fusión de letras ancestrales y frases de estos preocupantes días. El interés por la vocalización y la preocupación por el contenido de lo que se canta, denota un conocimiento e intelectualidad que se agradece en el mundo flamenco.
Uno de los momentos claramente más intensos para el propio cantaor fue el que dedicó a su tierra, en forma de fandango. Rítmico, largo en la voz, sentimental en los detalles y sabedor de los distintos estilos que alberga el amplio universo del fandango. Arcangel, el conocedor y una garantía de la longevidad del flamenco.