J.R.S. VALENCIA
A la espera de que se haga justicia definitiva con la obra de Anzo, junto a Ximo Michavila uno de los dos artistas de peso que todavía están a la espera de una exposición antológica que permita dar a conocer al gran púbico la importante producción realizada por ambos artistas durante décadas, al menos la muestra que hoy se inaugura en La Nau de la Universitat de València permite poner algo de luz sobre la obra del creador de Utiel.
Aunque corta, no más de medio centenar de obras, la exposición Memòria d' Anzo, sí permite un rápido recorrido por una producción que se inició en el informalismo, formó parte de Estampa Popular, coqueteó con el pop y se desplegó de forma propia y reconocible a través de la serie Aislamientos, sin duda, su producción más inquietante e innovadora y en la que Anzo investigó sobre la soledad del ser humano en un mundo en el que la tecnología comenzaba a tomar protagonismo. Una serie innovadora en cuanto al uso de materiales y atrevida frente a las corrientes que imperaban en su época de creación, entre comienzos de la década de los setenta y mediados de los ochenta.
La muestra no huye tampoco de abordar su última etapa, la conocida como Geometría lírica o su trabajo escultórico, seguramente el más desconocido y cuya obra Un paso hacia delante recibe al visitante.
Casi cuatro años después de su muerte, Memòria d'Anzo deja clara y vigente la inquietud de un artista que como ayer recordaban los promotores de la cita nunca siguió los dogmas impuestos por la crítica y las modas y que más que en vender su preocupación se encontraba en seguir creando. "La proyección de su producción es la puerta que está por abrir", dijo su hija Amparo Iranzo.
Comisariada por Juan Ángel Blasco Carrascosa, la exposición tiene un atractivo añadido. Además de mostrar las piezas que pertenecen al fondo de la Fundación Martínez Guerricabeitia, exhibe una parte de la colección privada del artista, aquella que él conservó y que permanecía inédita, junto a otras obras cedidas por coleccionistas privados.