ALFONS GARCIA
Joan Francesc Mira (Valencia, 1939) es ya un veterano en los libros de divulgación que en formato grande y de lujo edita de tanto en tanto la valenciana Bromera. El último, Vida i final dels moriscos valencians, llega después de los que preparó sobre los Borja y Sant Vicent Ferrer. "Lujo o no, me siento cómodo con estos libros, porque tienen una función publica y, como escritor, creo que también tengo una responsabilidad de divulgación. Estas obras se regalan con frecuencia y llegan a gente a la que no se alcanza habitualmente", explicó ayer a Levante-EMV tras la presentación del libro. A sus espaldas, un lienzo de la muralla árabe -el conservado en el Colegio Mayor Rector Peset-, uno de los escasos vestigios del pasado musulmán en Valencia.
Mira, antropólogo por especialidad académica -da clases en la Universitat Jaume I de Castelló-, no duda en calificar de "limpieza étnica" el proceso de expulsión de los moriscos, ejecutado hace 400 años y que dejó al Reino de Valencia sin un tercio de su población.
Pese a este episodio, la imagen que tiende a quedar de la Edad Media valenciana es la de un tiempo de "paz idílica y convivencia de culturas". ¿Es una visión idealizada? "Sin duda", responde. "Es una imagen excesiva". Claro que no conviene flagelarse demasiado tampoco por ello, porque "pasa en todos los países. Siempre hay algún momento que se mitifica. O toda la historia", afirma el escritor.
Además, no se puede trasladar el concepto actual de tolerancia a los hechos de 1609, añade. "Entonces era no perseguir al otro; hoy es otra cosa", explica. Intolerancia, abunda, "es una palabra moderna producto de una ideología reciente". E ironiza: "Veremos cómo nos observan a nosotros dentro de dos siglos". Lo que había entonces era coexistencia, pero no tolerancia; las diferentes culturas no formaban un único pueblo.
El momento clave, en su opinión, se produce tras las revueltas de las Germanies, cuando se instauran los bautismos forzados. Los musulmanes pasan a ser otra cosa: "cristianos nuevos" que en privado reniegan de la fe impuesta.
Joan Francesc Mira no cree que la intolerancia, el rechazo del diferente, sea "natural" al ser humano. "No hay nada natural al ser humano más que la anatomía", zanja el profesor. Algo universal sí que es, precisa, porque se puede dar tanto en la China como en una tribu perdida de la Polinesia. "Nosotros siempre nos consideramos los buenos", razona.
El conflicto de 1609 no es extrapolable a situaciones actuales, pese a la aparición de importantes núcleos de inmigrantes. El conflicto se podría dar si hay una segregación física, si hay guetos, dice. No obstante, el inmigrante también "ha de hacer un esfuerzo de adaptación. No puede obligar a cambiar las normas".
¿Olvida Cataluña a los autores valencianos? Ríe, porque es la pregunta que, ha escrito, le hacen siempre en casa. "No, son los valencianos los que olvidan a sus propios autores", asevera.