Qué vértigo! Hace 25 años que se iniciara el actual proyecto del Escalante, y he sido testigo de este tiempo. De sus producciones planteadas con los recursos humanos y las exigencias de calidad que se destinan a los espectáculos para adultos (a veces, más). Ahora, en este aniversario, la cosa no podía ser para menos, sino para más. Este inicio de una temporada tan especial contó con un espectáculo de calle: El somni del teatre. El fin del trayecto coincidió con la Exposición Tècniques teatrals. 25 anys y la nueva producción.
Decía que no es para menos porque este espectáculo, realizado y acariciado por la Cia. Anem Anant, asume las características de lo que se denomina "sello Escalante". Su autor, Eduard Costa, ha buscado, y ha encontrado, un modo especial de contar algunos cuentos tradicionales. Especial, y avispado, porque utiliza las mismísimos Hermanos Grimm en plena faena, recogiendo narraciones de la tradición popular. En la plaza de un pueblo relatan, asumiendo ellos mismos los personajes, el famoso cuento de Hansel y Gretel.
Después, todo se convierte en una feria de cuentos, ya que los lugareños responden con otros que los hermanos desconocían: El sastrecillo valiente y La Cenicienta. Todos participan en la representación, creándose un ambiente simpático y, a veces, hilarante. Un jolgorio continuado al que sólo se le echa en falta algún freno, alguna respiración. Cambios de personajes, gags, interludios mágicos.
Un clímax de apetitosa teatralidad. Expresiva y divertida. Chispas teatrales esparcidas por todas partes gracias a un entonado elenco. Activísimos, y siempre disfrutando con su partitura de movimientos y gestos. Puntos de vista, pinceladas, y mucho ritmo. Todo ello, supercalifragilísticamente medido, organizado y vitaminado por la directora Gemma Miralles. Pero la cosa no queda ahí. Hay otro protagonista: el vestuario de Pascual Peris. Es imposible contar su encanto y viveza, hay que verlo en directo para creerlo.