EFE/EUROPA PRESS MADRID
Gervasio Sánchez ganó ayer el Premio Nacional de Fotografía 2009, que concede el Ministerio de Cultura, por "su compromiso continuado con la fotografía como herramienta de denuncia de la violencia" en los conflictos armados y especialmente por su trabajo sobre las minas antipersonal.
El jurado del premio destacó su aportación a la fotografía de reportajes y "cómo a través de ella se dignifica a las víctimas fotografiadas, con una mirada particular que enaltece los mejores valores del fotoperiodismo".
Sánchez colabora con el Magazine de La Vanguardia -que distribuye también cada domingo Levante-EMV-, y con el diario Heraldo de Aragón, la Cadena Ser, la cadena británica BBC y Tiempo.
Sánchez, nacido en Córdoba en 1959, dedicó el galardón a sus compañeros de profesión que fallecieron mientras trabajaban.
"Varios de mis mejores amigos están muertos: Juantxo Rodríguez, en Panamá, hace ya veinte años; Jordi Pujol, en Sarajevo; Miguel Gil, en Sierra Leona; Julio Fuentes, en Afganistán; Ricardo Ortega, en Haití, y Julio Anguita y José Couso en Iraq", dijo. Subrayó además que es un premio al fotoperiodismo.
Sánchez destaca de su trabajo el "haber sido capaz de trabajar de forma continuada con determinadas temáticas" y no haberse "conformado con unas imágenes de impacto y sin continuar las historias", dijo. Entre 1984 y 1992, el fotógrafo cubrió la mayor parte de conflictos armados de América Latina. Uno de sus proyectos más conocidos -y premiados- es Vidas minadas (publicó la serie en el Magazine), sobre el impacto de las minas en países más como Afganistán, Angola y Camboya.
Otros libros fotográficos suyos son El cerco de Sarajevo, Kosovo, crónica de la deportación y Niños de la guerra.
"No he hecho nada más que lo que he aprendido", dijo Sánchez. "Y no admito que los periodistas mientan, cuando muchos han perdido la vida por hacer buen periodismo", denunció el cordobés, primer fotoperiodista en lograr este galardón.