LEVANTE-EMV VALENCIA
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El ballet del Teatro Marinski de San Petersburgo colgó ayer el cartel de "No hay entradas" en su primer día de funciones en el Palau de les Arts y, con toda probabilidad, sucederá lo mismo hoy y mañana, ya que en la tarde de ayer quedaban sólo unas 25 entradas por día para este espectáculo.
La buena acogida de la propuesta -el ballet y la orquesta del Marinski, con Valery Gergiev a la batuta (circunstancia poco habitual) y con Carlos Acosta de solista invitado- demuestra la existencia de un mercado para el ballet clásico en Valencia.
La programación de esta disciplina artística ha ido en aumento en cada temporada del coliseo valenciano: desde las galas de estrellas sin música en directo hasta la serie de tres veladas del Ballet Marinski bajo la dirección musical de Gergiev y con todas sus primeras figuras (Uliana Lopatkina, Irma Nioradze, Ekaterina Kondaurova y Tatiana Tkachenko, entre otras).
El Marinski de San Petersburgo ofrece en Valencia el llamado programa Fokin, con tres de las creaciones más célebres de este coreógrafo ruso: Chopiniana, El pájaro de fuego y Schéhérazade.