Cartas de amor a Stalin
teatro principal de alicante
De Juan Mayorga. Int: José Tomé, Celia Pérez, Ramón Barea. Dirección : Helena Pimenta. XVII Muestra de Teatro Español de Autores contemporáneos.
Es curioso, pero no sorprendente, que en Valencia no se haya visto todavía en escena ninguna obra que tenga la firma de Juan Mayorga. Precisamente, este autor es uno de los más reconocidos de la actualidad, muy premiado, muy representado, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Y, justamente, la XVII Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos, que se está celebrando en Alicante, le ha realizado el homenaje de este año, por lo que su nombre se une a otros tan sagrados como Buero Vallejo, Alfonso Sastre, o el recientemente fallecido Rodríguez Méndez.
Pero ése el objetivo de la Muestra alicantina, dar a conocer lo que podemos llamar el club de los autores vivos, para lo bueno y para lo malo, como todo en esta vida. O, dicho de otra manera, de todo hay en la viña de la dramaturgia actual. Y lo bueno tiene el apellido de Mayorga, un autor a contracorriente porque todas sus obras plantean dilemas morales. Mayorga es un creyente, todavía, de la función social del teatro. Desde una forma de escribir muy actual, no lo olvidemos.
Casualmente, el homenaje coincidió con la celebración de la caída del Muro de Berlín, y en la obra representada, Cartas de amor a Stalin, el autor aborda la dificultad de elaborar un discurso artístico revolucionario en armonía con el mismo, y las relaciones entre poder y arte. En concreto, el caso Bulgákov nos sitúa ante un conflicto emocionante y doloroso, ligado al fracaso de los programas revolucionarios del siglo XX.
En el texto hay, a veces, un exceso de retórica, pero está escrito con gran ingenio, radical inteligencia y mucha sensibilidad. Un enorme texto que parte de una situación genial, las cartas que provocan el desencanto después de haber creído en algo. Bulgákov no fue ejecutado, como Meyerhold y otros muchos, pero la censura y la marginación cortaron de raíz su obra. Con este excelente material, el grupo Ur, comandado por Helena Pimenta, puso oficio, sinceridad y notables efectos en escena, aunque, faltó, creo, un punto más de potencia actoral. Y ojalá hubiera más autores como Mayorga, el teatro no sería tan insignificante como, muchas veces, lo es hoy.