J. R. S. VALENCIA
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Las protestas realizadas por muchos de los asistentes al concierto de Depeche Mode, celebrado el pasado jueves en Feria Valencia, por los problemas de sonido que el grupo ofreció debido a las condiciones del local, no ha hecho si?no reabrir el debate sobre la ausencia de locales en Valencia con condiciones para albergar espectáculos de este tipo y envergadura. Locales con capacidad para congregar a más de 10.000 personas, con condiciones y ciertas garantías sonoras.
Y también para preguntarse si no se ha vuelto a perder una oportunidad con el Ágora, un edificio cuya construcción ha supuesto una inversión cercana a los noventa millones de euros y que por sus características se presume, según los expertos, como un edificio "intratable" en cuestiones relacionadas con la acústica.
Descartado el pabellón Luis Puig, el de la Fuente de San Luis y con la plaza de toros pendiente de un proyecto de cubrición y compleja de utilizar en el invierno, qué opciones quedan en una ciudad co?mo Valencia que no dispone de ningún local multiusos, un Arena como el que existe en casi todas las ciudades europeas de mediano y gran tamaño.
"El problema es de Feria Valencia y la acústica va a veces a gustos", se defendían ayer los promotores del concierto de Depeche Mode sobre la situación producida el jueves, para recordar que Feria Valencia había realizado una importante inversión en su pabellón número 5 con el fin de que se pudiera colgar los equipos de sonido para albergar conciertos. "¿Si no los llevamos allí, dónde lo hacemos? Si queremos jugar en el mercado no tenemos otra opción", reconocía otro promotor.
Aun así, el público asistente al concierto del jueves no pensaba lo mismo. Tampoco sobre otros aspectos como la visibilidad. Como tampoco lo hacía el que acudió con anterioridad en el mismo recinto a conciertos como los que ofrecieron Chemical Brothers o Fito y los Fitipaldis.
Pero lo peor es que el Ágora, cuyos usos son una incógnita, es para algunos de los expertos en sonido y acústica consultados por este diario muy complicado de utilizar para conciertos de pop o de rock a no ser que se absorba el sonido de la reverberación de alguna manera, lo que necesitaría de una inversión muy importante. Pa?ra la palabra, tampoco sería aceptable, sostienen.
Uno de ellos explica gráficamente: "Cuanto más volumen, más reverberación; cuanto más absorbentes, menos reverberación. Y los materiales del Agora- cristal, hormigón o acero-no es que sean muy absorbentes. Además, en ello influye también el tamaño y la superficie. Una catedral es buena para el órgano, pero no pa?ra otro tipo de música, ni siquie?ra la palabra y a ello hay que añadir su altura interior, algo que aún lo complica más". Todo problemas.