Carmen
teatro principal (valencia)
Ballet de Teatres de la Generalitat Valenciana. Cor. y dir.: Ramón Oller. Música: Georges Bizet y Martirio.
Nunca he negado mi devoción por Ramón Oller. Pero nadie es perfecto y en su trayectoria he seguido tanto al Oller inspirado como al muy inspirado. El presente espectáculo pertenece a este segundo. Ya lo percibí en el estreno con su compañía, Metros, y, ahora, en esta versión para el Ballet de Teatres, lo confirmo.Oller vuelve a levar, a hombros, a Carmen. Plantea que la acción trascurra en un tejado de una fábrica de tabacos. Pero la cosa va a más, a una Carmen sobre un tejado de zinc caliente. Porque caliente es en todo momento el baile que vemos, sentimos y oímos. Todo lo que ocurre tiene un porqué, todo movimiento habla.
Hay algo de flamenco, y mucho de contemporáneo. A la manera Oller. Baile energético, teatral. Y, junto a lograda mezcla de músicas, de espíritus, de duendes, lo que sobresale en esta coreografía es la capacidad casi innata de los intérpretes para entrar en relación, las explosiones de las bailarinas que suben al cuerpo de ellos, que entran en contacto de forma siempre original y seductora. Es la sutil intensidad que dichos intérpretes infunden a los sentimientos. Me gusta que, de golpe, se anude un baile convencional, como el pasodoble, con los pasos contemporáneos.
Oller sabe dar vida a la música, seguirle el ritmo; y el espíritu, que ya es. Además de atinar en la deconstrucción y reconstrucción de movimientos para ver las entrañas de dicha música. En este caso, la de Bizet, con especial atención a la habanera, que se recrea desde distintas variantes, como la última, cantada por Martirio. Los cuadros de la lucha, de la seducción; los dos pasos a dos, tan diferentes, tan ardientes; el solo del torero, o la tragedia final, bella, pasional, pasada por agua. Imborrables. Todo chispea con la notable preparación del cuerpo de baile del Ballet de Teatres. Sólo resta hablar de la Carmen de Diana Huertas, gran bailarina, irradia magnetismo, delicadeza asombrosa, aunque, noto la falta de un punto interpretativo para el aurea que conlleva este personaje. Una mirada subjetiva que no cambia la objetiva, la del conjunto que Oller borda con soluciones imaginativas, siempre sorprendentemente adecuadas. Terrenales. Calientes.N