ISABEL LAGUNA MADRID/EFE
Diez años después de su muerte, el recuerdo de Enrique Urquijo sigue vivo, especialmente en las canciones de Los Secretos, la banda que fundó en los ochenta con sus hermanos, en plena movida madrileña, y que aún hoy sigue llenando salas y cosechando admiradores.
"Para nosotros Enrique sigue tan vivo como antes, le sentimos muy presente, es como si no hubieran pasado diez años", comenta su hermano Álvaro Urquijo, inmerso en la última fase de una gira con Los Secretos que concluirá el 18 de diciembre en el Palacio de Deportes de Madrid.
Él no necesita conmemorar de ninguna forma especial el décimo aniversario de la muerte de su hermano, ocurrida el 17 de noviembre de 1999 cuando tenía 39 años, porque "nuestro homenaje lo hacemos desde el día que murió en cada concierto, con cada una de sus canciones".
Y es que aquel chico de las canciones tristes que murió de sobredosis en un portal de Malasaña ha dejado su huella en el pop español: "En nuestros conciertos a veces hay niños que se saben las letras de las canciones", cuenta Álvaro Urquijo poco antes de ofrecer un concierto en San Sebastián para el que la entradas se agotaron con semanas de antelación.
Para él, su hermano reflejó "parte de su personalidad", la más melancólica, en las canciones, pero "no todo en su vida era así, era una persona con sentido del humor, nos pasábamos el día riéndonos y seguiría riéndose ahora".
Joaquín Sabina explica que "era un tipo de una tiernísima tristeza, tan desvalido, tan dulce, tan buena gente, y tan automaltratado. No conozco a nadie que no le quisiera .... Él era el único que no se quería".