LEVANTE-EMV VALENCIA
En el ámbito artístico de finales del siglo XIX y comienzos del XX dos artistas valencianos brillaron con luz propia: Vicente Blasco Ibáñez en la literatura y Joaquín Sorolla en la pintura. Si hubiera que buscar un equivalente en el ámbito de la música, por la magnitud y la difusión de su obra, así como por su gran calado popular, sería Ruperto Chapí. Su capacidad de atracción sobre el público sigue plenamente vigente; sin embargo, las ocasiones de escuchar su música, sobre todo en su ámbito natural, el teatro lírico, no son tantas. Todos ellos, no obstante, desarrrollaron su carrera atística fuera de las fronteras valencianas.
La última sesión del Congreso Internacional sobre Ruperto Chap, clausurado ayer en Alicante, se centró en la presencia del compositor en Hispanoamérica, así como en la huella que el músico de Villena ha dejado en el mundo del cine.
Este encuentro, además de entrar en las obras más celebradas de Chapí, incidió en aspectos poco estudiados como su faceta operística, su colaboración con dramaturgos y su proyección e influencia en Hispanoamérica.
Aunque vivió buena parte de su vida en Madrid, Ruperto Chapí mantuvo siempre una estrecha relación con la Comunidad Valenciana. De ello habló el profesor Vicente Galbis quien destacó que «Chapí tuvo una participación musical activa en su tierra: además de venir a dirigir y estrenar algunas de sus zarzuelas, tal como hizo en otras ciudades españolas, en la Comunidad Valenciana fue además jurado en varios certámenes de bandas, intervino en actividades del Conservatorio de Valencia y tuvo relación con el Ateneo Mercantil, entre otras instituciones», aseguró.
El profesor añade que Chapí colaboró con autores valencianos como Salvador Giner y Eduardo López-Chávarri y que, además, «algunas de la obras que compuso fueron encargos valencianos, como es el caso de dos piezas que creó con motivo de la celebración de un congreso de pedagogía, precisamente en la Universidad de Valencia».
El profesor valenciano Rafael Díaz, por su parte, defendió la tesis de que «las zarzuelas de Chapí contribuyeron a vertebrar una idea de España desde el punto de vista de la izquierda».
Un terreno poco explorado hasta el momento es la dimensión literaria de las obras de Chapí. En este capítulo destacan las investigaciones de la profesora Ana María Freire que ha encontrado documentación sobre la hasta ahora poco estudiada relación entre Benito Pérez Galdós y Chapí, quienes estudiaron diversos proyectos de colaboración, que finalmente cuajó en El equipaje del rey José, una zarzuela de 1903.