VIOLETA MOLINA MADRID/EFE
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La obligación durante décadas de hacer negocios en almuerzos de trabajo dio a Miguel Casas la oportunidad de descubrir y disfrutar de decenas de paraísos gastronómicos que da a conocer en La guía Miguelín, un libro ajeno al relumbrón de las estrellas y defensor de manjares al alcance de todos.
En La Guía Miguelín. Restaurantes de donde se sale satisfecho y con ganas de volver, Casas hace una selección de más de 250 locales con una justa relación calidad precio y donde priman la limpieza y la simpatía de los dueños.
"Son sitios donde no te pegan un navajazo por ir a comer. Tampoco están esos lugares donde se supone que, por el precio que cobran, tienes que comer estupendamente bien, como ocurre con esa guía de la competencia llamada "Michelín"", explica el autor, en alusión a la máxima referencia gastronómica en cuanto a restaurantes de gran nivel.
Amante de la buena cocina, inquieto y encargado de tareas comerciales de una gran empresa, Casas empezó a investigar alternativas a los deslumbrantes y prestigiosos restaurantes a los que solía acudir con los clientes.
"Si vas a un lugar con dos estrellas Michelín, lo suyo es que comas bien. Si encima de que te van a pegar un rejonazo estupendo no comes bien, sería de juzgado de guardia", sostiene divertido.
Casas empezó a trabajar duro en un {pequeño cuadernillo" que ha terminado siendo un "pedazo de libro" en el que recomienda más restaurantes de Madrid, Toledo, Segovia, Alicante y Cádiz.