Si llega el momento de comparar los restos de Pere el Gran con los que están en el sepulcro del padre, Jaume I, la identificación será "más dificultosa" al tratarse de dos varones. La razón es que se ha de hacer a través del ADN nuclear y sólo hay una copia en cada célula, mientras que si la comparación fuera con una mujer se realiza mediante ADN mitocondrial, del que hay múltiples copias en una célula. "Será más problemático, pero no imposible", señala la profesora de la Autònoma de Barcelona Assumpció Malgosa. La genetista continúa mientras tanto estudiando los restos del linaje Cardona-Segorbe en Poblet en busca del Príncipe de Viana. a. g.valencia