LEVANTE-EMV VALENCIA
Madama Butterfly, la celebre ópera de Giacomo Puccini, vuelve mañana al escenario del Palau de les Arts de Valencia dos temporadas después de su primera representación y con el mismo director musical, Lorin Maazel, aunque con una producción diferente, en esta ocasión la realizada en 1999 por el teatro Wielki de Varsovia.
Será la primera interpretación de Lorin Maazel al frente de la Orquestra de la Comunitat Valenciana esta temporada después de haber renovado su contrato por dos temporadas más. Ocho meses después de su última actuación, el director francoamericano regresa al coliseo valenciano.
Con la reposición de Madama Butterfly Puccini se convierte así en uno de los compositores más representados en el Palau de les Arts donde ya se programaron La Boheme (representada en noviembre de 2006, en la primera temporada del coliseo), Turandot (estrenada primero en el festival del Mediterráneo en mayo de 2008 y posteriormente en abril de 2009), y Madama Butterfly, que cerró la temporada 2007-2008 y vuelve ahora en la temporada 2009-2010.
En esta producción, el cineasta Mariusz Trelinsky presenta una novedosa puesta en escena, ambientada en Nagasaki y que contrapone dos formas de amar: la apasionada de Cio-Cio-San, la gheisa conocida como Madama Butterfly, y la frívola de Pinkerton, el oficial de la marina americana.
Con libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, basado en la obra teatral homónima de David Belasco, la obra es también un canto a la fidelidad en la adversidad y al honor, en un ambiente en el que se recrean las ancestrales tradiciones de la cultura japonesa.
Dudosa moralidad
Estrenada en febrero de 1904 en Milán, Madama Butterfly cosechó un importante fracaso, pero Puccini realizó una nueva versión que se estrenó en Brescia en mayo de ese mismo año, que ya fue acogida con un éxito que se ha prolongado hasta nuestros días.
Debido a la dudosa moralidad del oficial de la Marina estadounidense que encarna Pinkerton y a sus connotaciones negativas, la obra fue prohibida en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial coincidiendo con el enfrentamiento norteamericano-japonés.
En esta versión del Teatro Wielki de Varsovia y Mariusz Trelinski que llega ahora a Valencia, la soprano ucraniana Oksana Dyka dará vida a Madama Butterfly, una geisha de quince años, mientras que el también ucraniano Misha Didyk encarnará a Pinkerton (sustituido por Demos Flemotomos en las dos últimas funciones.
El resto del reparto lo integran Marianna Pizzolato (la fiel Suzuki), Gevorg Hakobyan (el cónsul Sharpless), Paul-Armin Edelmann (el príncipe Yamadori) y Abramo Rosalen (el casamentero Bonzo).
Con Madama Butterfly, Puccini realiza su primera incursión en los ambientes del Lejano Oriente, que continuará con Turandot, su última ópera, aunque previamente también utilizó el oeste americano para situar la acción de La fanciulla del west.
Un día antes de que el telón del Palau de le Arts se levante de nuevo, si hay algo asegurado es que, "Madama Butterfly" será un éxito. Habrá que esperar a la opinión de la crítica para saber si el espectáculo está a la altura de las expectativas, pero lo que es una evidencia es que apenas quedan entradas para las representaciones o lo que es lo mismo que el éxito de la reposición está asegurado y ha sido un acierto.
Además, las pocas entradas que quedan en taquilla son sueltas o para localidades de poca o nula visión. Eso es lo que tiene Puccini, o mejor dicho, eso es lo que Puccini mueve en Valencia.
Seguramente, sea en Valencia donde el compositor italiano más adeptos tenga. De hecho, fue la única ciudad que celebró el 75 aniversario de su muerte. Y lo hizo, además, con la celebración de un ciclo de óperas en versión de concierto, organizado por el Palau de la Música, que demostró que no teniendo nada que celebrar o que la fecha de la efeméride era una excusa, Puccini bien valía una conmemoración.
En esta ocasión, además, serán ocho las representaciones previstas, un número por encima de las que habitualmente se ofrecen de otras producciones; un dato más que añadir al tirón popular de la música de este compositor que sin ser un innovador es por derecho el heredero de Verdi y, sobre todo, un magnífico melodista.