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HEMEROTECA » |
Cuando después de la temporada de altas temperaturas cambia el tiempo es lógico que por unos días el frío, la lluvia, y la nieve, sean noticia. Incluso llega a ser portada de periódicos, puede abrir informativos si la nevada llegó hasta la garganta de los aldeanos, y hay programas de variedades que envían a sus reporteros a la montaña para que nos digan cubriéndose la cabeza con el gorro polar, que la nieve cubre el valle, y para despedirse, lo de siempre, la sonriente y esperada bola de nieve lanzada al cámara, es decir, a los espectadores, a Concha García Campoy, o a Mariló Montero, que las otras lagartas, Susana Griso y Ana Rosa, ese perfume solidario, van a lo que van, a pillar cacho con otras sangres, otras tormentas. Hasta aquí, normal. La nieve y el frío rellenan unos días la cosa y todos tan contentos. Pero a los de España directo se les va la olla. Es su temporada. Escrutan la geografía de arriba abajo, y no hay recoveco blanco que no tenga allí a su reportera haciendo la tonta, pero tonta. Me voy a mi archivo de artículos para no calentarme la cabeza. Y me fijo en el que escribí el 9 de noviembre del año pasado. Viendo España directo, vale para el de hoy. En cuanto caen cuatro copos, hala, a contar la nada. Así un día, y otro, y otro. Aquel día escribí lo que sigue.
¿Dónde está la noticia?Esta gente está perdiendo la chaveta. La otra tarde, tal como llevan haciendo semanas, enviaron a una de esas reporterillas bailarinas a la sierra de Madrid. ¿Era tan tonta como parecía o aspiraba a premio, el de la imbecilidad? En Navacerrada caían copos de nieve, y el aparcamiento de un hotel, liso como la palma de una mano, estaba cubierto. Pero la cretina del micrófono, jaleada por Pilar García desde el estudio, trataba de dramatizar la situación, incluso la suya y la del equipo. En ellos hollaba la reportera, que no paraba de tambalearse, procurando no salirse del metro cuadrado donde más nieve se acumulaba. Si lo hacía no podría continuar con la astracanada porque estaban en la blanca llanura de un aparcamiento de coches. Pero cómo se puede ser más gilipollas. ¿Dónde está la noticia, quién manda ahí, están locos? La misma enviada especial explicó las razones de la conexión. Es que a la gente en casa, calentita, le gusta ver cómo pasamos frío.
Vivir en La Patagonia. Pues este año, igual.Están zumbados. Me pongo serio y me pregunto, estilo Soraya Sáez, así, con su morrillo apretado y sus ojos de ardilla pequeñita para que se note que la cosa es muy grave, si Luis Fernández antes de abandonar su despacho de RTVE y ocupar en Miami el de Univisión, no podría haber hecho un esfuerzo y quitarle a Alberto Oliart el muerto de tanta cretina dando saltos fingiendo que el frío y la nieve acabarán con ella. Ni siquiera el histriónico Bear Grylls, El último superviviente, es capaz de tanto, y eso que el menda también es de los que tiemblan como un corderillo ante la cámara, y de los que asan serpientes cascabel en plena noche pero para decir al primer y único mordisco, mmmm, qué rica, aunque luego el buscavidas tire la puta bicha al rastrojo cercano y se zampe un bocadillo de atún. Aún no ha llegado la nieve a poner de dulce Sierra Nevada, pero Beatriz Simó ya hace guardia en Prado Llano para repetir los mismos aspavientos que hiciera el año pasado. ¿Qué harían estos titiriteros que ven en cada fenómeno natural un motivo de conexión si vivieran en La Patagonia?
Flojeras. Los de España directo lo tienen claro, lo mismo sacan partido de la lluvia que del sol, de la nieve que del frío. La otra tarde era la rancia Mercedes Torre -¿quién viste a esta señora, quién le pone esas camisas de flores de tergal en la pechera, en qué mercadillo le compran esa charlotada que ni para competición de boda hortera tendría acomodo?- la que daba paso a Ricard Chicot, en Benidorm, para… qué más da. Es un tiempo de televisión con la peor de las flojeras. Nada que ver con la que reivindicaba Javier Solana en conversión con Juan Ramón Lucas en En noches como ésta hablando del tiempo nuevo, por lento, que va a vivir. El contrapunto de la añorada invisibilidad lo puso Manuel Bandera, que se quejaba de que quien no aparece en televisión no existe. ¿Existía hasta hace unos días, excepto para unos miles de espectadores y lectores cum laude Hermann Tertsch? Pues… No, la verdad. Ahora, gracias a Wyoming, ha hecho triplete de fama. Resumo su historial. Del Partido Comunista de Euskadi pasó a posiciones de derecha folclórica, feroz, radical. Y Wyoming se fijó en él cuando dijo en Telemadrid, donde presenta El diario de la noche, que estaba dispuesto a matar a los terroristas de Al Qaeda para liberar a los secuestrados de Mauritania. Manipuló sus palabras en la sección correspondiente, como hace con Matías Prats, Rajoy, o Zapatero, y le hizo decir que estaba dispuesto a matar a unos cuantos pacifistas. El ofendido va a denunciar. En medio del lío, el lunes, un desalmado golpeó al periodista en la calle. La atrevida emperatriz Esperanza Aguirre lo tiene claro relacionando una cosa y la otra. Pero Wyoming ha optado por la pedagogía televisiva. Ya lo sabéis, niños, dice, si veis un vídeo manipulado en La Sexta es que estáis viendo El intermedio, un programa de humor, pero si el vídeo manipulado está en Telemadrid estáis viendo el informativo. ¿Saben qué les digo? Manipulado, Hermann da risa. Sin manipular, acojona. Lo dicho, nieve y frío.
Lo bordan
La banda de Joaquín Reyes y Carlos Areces, que hace doblete en el tronchante Plutón BNR de Álex de la Iglesia, y el resto de la conca, Ernesto Sevilla y Raúl Cimas, forman Muchachada nui, uno de los programas más divertidos por disparatados de la parrilla. Si esta semana no vieron en sus Celebrities la irreverente imitación de Lars von Trier no se la pierdan. Ay, decía el canalla, a ver si me doy una hostia dogma. Qué cabezas.
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