JAVIER MARÍN VALENCIA/EFE
Un tren sin origen ni destino, dos extraños y una tragedia común: los atentados del 11 de marzo. Este es el plató literario elaborado por el ex cineasta Manuel Gutiérrez Aragón para su primera novela, La vida antes de marzo, en la que reflexiona sobre la condición humana dejando atrás la tragedia.
"No es una novela sobre el 11-M", advierte Gutiérrez Aragón en la Filmoteca de Valencia, donde presentó ayer una obra que "por fin" materializa su "verdadero deseo" de ser escritor, y para la que tuvo que "echar el cerrojo" al cine hace ya un año.
Tampoco es "el libro de un director de cine", sino de un "escritor rezagado" que se matriculó durante su etapa universitaria en comunicación audiovisual "porque periodismo estaba cerrado".
Su primer trabajo literario, ubicado en el año 2024, narra el encuentro de dos jóvenes durante el recorrido circular de un tren que "ni nace ni muere", que recorre Europa sin paradas ni estación final, y en el que hablan sobre sus respectivas vidas, marcadas por una catástrofe que dividió "el antes y el después de un gran número de personas".
Los atentados del 11 de marzo de 2004 únicamente son "un elemento instrumental" en esta novela -Premio Herralde 2009-, que "fundamentalmente habla de la vida", de "la culpa y de la inocencia", insiste su autor.
"Es la gran catástrofe colectiva de España. Ya no hay nada igual antes ni después de que suceda, como pasó con la Guerra Civil", reflexiona Gutiérrez Aragón, que ha necesitado alejarse de esta fecha y crear una perspectiva "desde la distancia" para "hablar del presente como si fuera el pasado".
Gusto por los puntos suspensivos
Es un relato con un final abierto, como "las buenas películas", porque a su autor le gustan "mucho" las narraciones que concluyen en puntos suspensivos y de "cosas que no están escritas pero se pueden leer".
El libro convierte en realidad su "verdadera vocación" de juventud, ya que, confiesa, siempre quiso ser escritor, aunque finalmente se "intoxicó" del cine en la Facultad. Al ser preguntado por una posible vuelta al caluloide, afirma "nunca digas nuca jamás", pero "no en un horizonte próximo", ya que, uno de los motivos por los que ha empezado una segunda novela es para alejarse de "las tentaciones fílmicas". Su decisión de abandonar el cine es "seria", no producto de "un cabreo".