BEGOÑA JORQUES VALENCIA
Vidas mutiladas, rotas en 1939 las de los vencidos republicanos desde el "insilio" y exilio, vidas rotas marcadas por el sufrimiento y el dolor. Una de estas vidas es la del literato de Ibi Pascual Pla y Beltrán que recoge el investigador valenciano Manuel Aznar en su obra Narrativa, teatro y poesía.
El compendio realizado por el también catedrático de literatura sobre el autor valenciano recoge y analiza la obra teatral, narrativa y ensayística de Pla y Beltrán, así como un epistolario de sus momentos más difíciles.
La represión y el miedo de la época, así como la muerte de su esposa, provocan en Pla y Beltrán una crisis que consiguió superar gracias al afecto de sus amigos, con los que se comunicaba a través de misivas.
Entre estos amigos se encuentra el escritor valenciano de origen judío Max Aub, una de las grandes voces del exilio español y que le escribía desde México. Fue Aub uno de los grandes apoyos del autor de Ibi, y al que consideraba "como el ojo de un dios". "No puedes imaginarte lo que significa para mí recibir unas letras vuestras", dice Pla y Beltrán a Aub.
Según explica Aznar, "la trayectoria literaria y vital de Pascual Pla y Beltrán no fue precisamente un camino de rosas" ya que "vivió 52 años tan duros como intensos". Aznar retrata a un autor que pasa de ser analfabeto y autodidacta a escritor cuyo aprendizaje literario "guarda ciertas concomitancias con el de Miguel Hernández, también alicantino de Orihuela".
El insilio de Pla y Beltrán del que habla Aznar en su estudio lo describe en sentimientos el propio poeta en una misiva a su amigo en el exilio: "No desespero, querido Max. Estoy ya desesperado. Pero no pierdo la fe ni la confianza, y me soy fiel".
Los años de posguerra son difíciles para el escritor de Ibi y Aznar revela en sus obra que "sus dificultades económicas son extremas", así como que la edición de sus libros y colaboraciones ne periódicos tienen una finalidad "eminentemente económica". "Durante años enteros no he hecho nada, no he podido trabajar en nada. He vivido, pues, de puro milagro. Sigo sin tener dónde caerme muerto,... aunque aquí se cae uno muerto por menos de nada", relata Pla y Beltrán en su primera carta al exiliado Max Aub. Por su parte. Aub le replica: "Ten ánimos, qué caray. Y si no piensa en que todavía tienes que dar mucha guerra y escribir muchos versos"
Aznar recuerda la dura biografía de Pascual Pla y Beltrán, que nació en Ibi en 1908. Criado en una familia humilde se trasladó hasta Valencia para llevar a cabo su vocación de escritor. Vencido republicano, estuvo prisionero en el campo alicantino de Albatera y posteriormente sobrevivió en la Valencia de los años 40 como "miembro de la resistencia silenciada en el insilio". Fue a finales de esta década cuando surge su epistolario con Max Aub, "cartas que siempre me animan".