J.R.S. VALENCIA
Soplan aires nuevos para el Museo de Bellas Artes de Valencia San Pío V. Al menos, todo parece indicarlo. La próxima renovación de su cúpula directiva así como la firma de la adjudicación de la quinta y última fase de ampliación del museo lo reflejan. Y ya era hora después de años de espera en cuanto a la conclusión del proyecto de ampliación y de la necesaria dinamización del centro desde la perspectiva de su gestión. Más aún, atendiendo a su importancia y el protagonismo social y cultural que debería de tener.
Más de veinte años después de que comenzara la primera fase de las obras de adecuación del museo, dilatadas en exceso en el tiempo, esta misma semana el Ministerio de Cultura hacía efectiva la firma de la adjudicación de la quinta fase de ampliación del museo. Las obras y el proyecto de obras, tal como adelantaba Levante-EMV, eran adjudicadas por el Ministerio de Cultura al arquitecto Álvaro Gómez-Ferrer ganador del concurso convocado por el Gobierno y al que optaron más de una decena de proyectos. Gómez-Ferrer fue, junto a Manuel Portaceli, el arquitecto que inició y desarrolló el proyecto integral de renovación del San Pío V. Portaceli, a su vez autor del plan de rehabilitación del teatro romano de Sagunt, era apartado del mismo coincidiendo con la cuarta fase de las obras y la llegada del PP al Gobierno central.
El Ministerio de Cultura firmaba hace sólo unos días el contrato de servicio de redacción de proyectos, realización de trabajos complementarios y dirección de seguridad y salud en fase de ejecución de las obras de rehabilitación del San Pío V por 591.252 euros. Es el triple de lo que en su día hubiera costado.
Propuesta inferior
Álvaro Gómez-Ferrer Bayo había presentado una oferta inferior al presupuesto base de licitación, que ascendía a 766.375 euros en una contratación que se ha tramitado de forma ordinaria y mediante procedimiento abierto.
Ahora, el plazo de ejecución o fecha límite de entrega será de tres meses para la realización del estudio geotécnico y peritación, patología y análisis estructural, y de dos meses para la redacción del proyecto básico y la elaboración de infografías.
Para la redacción del Proyecto de Ejecución, adaptación del plan de emergencia aprobado y comunicación ambiental inocua se han establecido cuatro meses, y para la dirección de las obras y coordinación de seguridad y salud será el que corresponde a la ejecución de la obra, que en principio se ha estimado en 24 meses. Lo que significa que en principio en dos años el museo podría estar completado. Algo complicado debido a la trascendencia de la obra en sí. Pero algo es algo.
El pasado mes de mayo, el patronato del Museo reclamaba la necesidad de acometer las obras de esta quinta fase de ampliación a fin de garantizar la puesta al día de todas sus instalaciones, algo necesario desde hace mucho tiempo. Ponía fin a debates políticos y propuestas enfrentadas.
La quinta fase no sólo supondrá la ampliación del número de salas de exposiciones o la conclusión de sus instalaciones por la parte trasera y colindante a los jardines de Viveros, sino también la creación de nuevas dependencias. Pero lo más significativo será, por un lado, la rehabilitación del edificio noble que quedó apartada del proyecto de la cuarta fase y que en la actualidad alberga la colección del siglo XIX, así como de las áreas que ocupa la Academia de Bellas Artes de San Carlos, y por otro, que el nuevo museo tendrá un nuevo acceso principal por su zona lateral, es decir por los propios jardines del Real.