A. G. VALENCIA
El pabellón Benlliure del Museo San Pío V, el espacio que albergará en el futuro la nueva biblioteca del recinto, la tienda y la cafetería, tuvo una función principal en el edificio durante las décadas que este se dedicó a hospital. El pabellón -se encuentra pegado al patio del embajador Vich- fue núcleo de la antigua clínica y llegó a albergar los quirófanos. Así fue hasta 1946, cuando el inmueble pasó a acoger el Museo Provincial de Bellas Artes, que hasta ese momento y desde las desamortizaciones del siglo XIX estaba en el Convent del Carme.
La referencia a Benlliure le viene porque este espacio fue dedicado durante muchos años a las esculturas del artista valenciano. González Martí había conseguido que Mariano Benlliure (1862-1947) donara las escayolas de sus obras y el museo, que se hizo cargo de convertirlas en esculturas, las exhibió en esta zona. Con posterioridad, quedó fuera del recorrido expositivo y ya en la etapa de gobierno autonómico del PP pasó a acoger el entonces denominado Centro Técnico de Restauración, embrión del actual Instituto Valenciano de Conservación y restauración (Ivacor).
El edificio del San Pío V, creado a finales del siglo XVII como colegio y residencia de sacerdotes, fue reconvertido en hospital militar a partir de 1843 y una parte del mismo mantuvo este uso sanitario hasta después de la Guerra Civil. El pabellón Benlliure era uno de los ejes del recinto hospitalario.
Como adelantó Levante-EMV, el proyecto de ampliación del actual museo diseñado por el arquitecto Álvaro Gómez-Ferrer contempla la transformación de este pabellón en sede de la biblioteca, la tienda y la cafetería de la pinacoteca. Una de las posibilidades que abre la ganancia de espacio es la unión de la biblioteca propia del museo -su ubicación actual dejará paso a un gabinete de dibujo- con la de la Academia de San Carlos (en el claustro de la zona de entrada nueva) si se logra un acuerdo con esta institución.