«Una experiencia dura», comenta Pedro Iturralde al ser preguntado por el proyecto con Orsaxcova, pues «hacía años que no tenía grabaciones de tres días con sesiones de 12 horas». «Pero agradable», precisa, por el «buen ambiente» y la ilusión observada. Hay que esperar ahora las mezclas y el trabajo de producción, pero «creo que será bonito, es un repertorio que no tiene nadie»
¿Definir el resultado? «No es música contemporánea, jazz ni clásica. Es de todo. Yo le llamo música ecléctica», afirma este ilustre del jazz, frecuente también en conciertos de la Orquesta Nacional de España (ONE) —no tiene saxofonista en plantilla— y que se define más como intérprete que como compositor, señala con una sonrisa, pese a que cuenta con más de 150 obras. Las de cuarteto son las más conocidas. Escribe jazz pensando en gente que no toca este estilo, dice, y con la convicción de que «la perfección sólo se busca. Siempre se piensa que se puede hacer mejor»
No piensa en el retiro. Ahora le toca descansar un poco, revisar «algunas cosas» (la pierna, la vista, cita), y prepararse ya, porque la gente «quiere conciertos». «Me apetece tocar, me llaman, me preguntan… Me debo al público y me gusta tocar», sentencia. a. g. valencia