E. P. VALENCIA
El cineasta valenciano Sigfrid Monleón confesó ayer que con su último filme, El cónsul de Sodoma, salda una "deuda" pendiente que tenía con la poesía de Jaime Gil de Biedma (1929-1990), a cuya obra siempre ha recurrido como un "refugio" en esos momentos de la vida en que "muchos nos sentimos perdidos a veces".
La cinta, que se estrenará hoy en toda España coincidiendo con el XX aniversario de la muerte del escritor, se enfrenta a la "memoria viva" del personaje. En este sentido, Monleón apuntó que "no hay mucha tradición de contar memoria reciente de personas que han vivido hasta hace muy poco, con gente allegada viva. He sido totalmente inconsciente porque era para salir "pitando" por la complejidad del personaje, de la época, de los argumentos que iba a tocar y por ser una memoria muy viva y muy presente todavía hoy", señaló.
Además, según reconoció "hay muchos prejuicios en este país y sabía que podía enfrentarme a algunos problemas, pero he preferido no mirarlos porque mi deuda era con el poeta y con su obra", agregó.
Jordi Mollá y Bimba Bosé encabezan el reparto de El cónsul de Sodoma, donde sexo, amor, literatura y lucha política se entrelazan en una historia que descubre al "personaje que -el autor- creó de sí mismo en su obra", con un "telón de fondo histórico" que repasa las distintas épocas que siempre vivió "en conflicto".
Desde la "propensión al mito", Monleón recorre la vida de uno de los poetas más influyentes del siglo XX en una permanente "dualidad" como ejecutivo de la alta burguesía y poeta homosexual que se rebela contra su entorno, como hombre "adelantado a su tiempo" que refleja un "sentimiento de no pertenencia" a ninguno de estos mundos y ellos le hace "muy moderno y vigente", subrayó.
Para el director, Gil Biedma es un personaje en el que "es indisociable lo sexual de lo histórico, lo político y lo literario", por lo que atribuyó algunas de las críticas recibidas a las escenas de sexo explícito a que, España "es un país muy católico con un puritanismo muy agarrado y exacerbado".
Para encarnar al poeta, Mon-león pensó de inmediato en Jordi Mollá tanto por su "carisma" como por su forma de trabajar un personaje a partir de la voz puesto que en Gil Biedma, "el tono de conversación y de sus poesías es fundamental", señaló. Mollá comparte cartel con Bimba Bosé y Juli Mira.