L
a Sociedad Filarmónica ha mantenido en sus últimas convocatorias la loable línea de presentar programas, formaciones o ambas cosas fuera de lo habitual. Esta vez le ha tocado el turno a la música de salón para una distribución tan poco frecuente como es una voz de soprano acompañada por trompa y piano. Una vez más, el número de socios que asistió estuvo muy por debajo del interés objetivo de la propuesta.
El Trío Auf dem Strom (En el río) toma su nombre del bellísimo Lied de Schubert que figuraba como última de las obras anunciadas y cuya escucha habría justificado por sí sola la asistencia a este recital. Lo forman la soprano María Eugenia Boix (Monzón, 1982), la pianista Miriam Gómez Morán (Madrid, 1974) y el trompista valenciano Javier Bonet. Éste ocupa desde 1897 el primer atril de su instrumento en la Orquesta Nacional de España y es uno de los primeros especialistas mundiales en las diversas modalidades de trompa existentes.
A lo largo de la velada, Bonet tocó la trompa alpina, natural, con dos pistones, vienesa y moderna, las características de cada una de ellas fue glosando breve pero instructivamente. Efectivamente tenía razón: la de sonido más bello fue la vienesa, con la que, por ejemplo, ofreció una versión absolutamente irreprochable del Nocturno de Franz Strauss. El Adagio y Allegro de Schumann se vio por contra perjudicado por la hueca resonancia con que, en una acústica tan cálida como la de la Iturbi, sonó la trompa moderna.
En las piezas en que intervino, la soprano lució una admirable frescura de timbre. Por desgracia, sólo en contados momentos (por ejemplo, la parte central de Die Lorelei, de Liszt) dio muestras de un compromiso interpretativo que ahondara en la profundidad dramática que todo buen Lied condensa en unos pocos minutos. La pianista cumplió con notable corrección la función a ella asignada de respaldar a sus compañeros.
El aria Una furtiva lagrima, de la ópera de Donizetti L'elisir d'amore, en arreglo de autoría no comunicada puso como propina fin a un rato de música por lo general muy y por momentos excepcionalmente agradable.