LEVANTE-EMV VALENCIA
El artista mallorquín Bernardí Roig no ha reducido su indignación por la agresión a una de sus esculturas perpetrada en diciembre, mientras era exhibida en la explanada del Institut Valencià d'Art Modern (IVAM). "Un acto de vandalismo condenable y doloroso", dijo ayer en el mismo museo, donde acudió para presentar su libro Bajo el temblor del artista, con el que el IVAM inicia la colección Escritos de artista.
El artista señaló que la escultura, que formaba parte de la muestra Shadows must dance -visitable hasta el día 31- ya está en Madrid para que sea restaurada y apuntó que se podrá arreglar. "No hay tragedia, será dada de alta en breve y volverá a casa", bromeó Roig.
No obstante, señaló que cuando supo la noticia lo lamentó "muchísimo". Es "un acto de barbarie y no son necesarios porque ya hay demasiados en otros sitios", dijo en declaraciones recogidas por Europa Press.
Preguntado por el hecho de que el agresor fuera un licenciado de Bellas Artes -natural de las Canarias, pero residente en Valencia-, Roig aseveró que el daño es el "mismo". "No vamos a exculpar a una persona de ser un capullo o un vándalo por haber leído libros", criticó.
El agresor dijo a Levante-EMV que lo hizo porque la escultura de Roig le daba asco. El artista sacó ayer su lado provocador al responder: "Provocar asco o cualquier otra emoción con el arte es maravilloso".
El mallorquín reconoció que las esculturas instaladas en sitios públicos "siempre están expuestas a este tipo de daños", pese a que, insistió, se trata de un "acto de vandalismo condenable y doloroso". Asimismo, lamentó que se haya agredido una obra de arte en la que han trabajado "muchas personas, más de 20", en todo el proceso de creación y hasta instalarse en el IVAM.
En cuanto a la denuncia a la persona responsable, señaló que se encarga el IVAM, porque es el lugar donde ocurrió la agresión. Al respecto, la directora del museo, Consuelo Císcar, afirmó que este asunto "está en proceso".