LEVANTE-EMV VALENCIA
La directora general de Teatres de la Generalitat, Inmaculada Gil Lázaro, subrayó ayer que la nueva orden del Circuito Valenciano de Teatro y Danza -que sustituye al Circuit Teatral Valencià, que estaba en vigor desde 1988- sirve para "democratizar" el sistema, "proteger la contratación de las compañías valencianas" y para que las cuentas de Teatres "estén muy claras". Además, señaló que ni ella ni la Conselleria de Cultura han recibido ninguna llamada de alcaldes o concejales quejándose del nuevo modelo.
Por ello, aseguró a Europa Press no entender las críticas que la norma está provocando en sectores de las artes escénicas.
Acerca del temor a que el cambio de modelo afecte a la programación de 2010, señaló que la orden recoge una disposición transitoria que "establece que este año se contemplará la antigüedad de los 63 municipios" que hasta ahora integraban el Circuit "y que se respetarán las programaciones comprometidas".
Y atribuyó la "movilización" sobre este tema a "personas que en su momento crearon ese circuito y todo ido ha ido creciendo alrededor de ese círculo".
Sin embargo, las críticas al cambio continúan lloviendo. Ayer se unió a ellas la Asociación de Gestores Culturales del País Valencià, que acusó a Cultura de "lapidar" el Circuit. Este ha servido "no sólo para financiar la mitad de los cachés de las compañías teatrales", dijo en un comunicado, sino también "para vertebrar a la profesión e interrelacionarla".
"Aniquilar el Circuit es condenar a nuestros pueblos al ostracismo", agregó la entidad, porque las subvenciones "serán otorgadas en base a la afinidad o al grado de connivencia que tenga el equipo de gobierno municipal con el autonómico". "Supondrá dejar a nuestros conciudadanos huérfanos de una disciplina", sentenció.