Aparta de ahí esa fama

Cipriano Torres

 05:30  

Tenemos otra estrella. Vivimos en un firmamento que pare luminarias como una coneja. Que se quite Belén Esteban, de la que hablan hasta en RNE en tertulias muy aparentes. El domingo pasado, en No es un día cualquiera, el programa del fin de semana de Pepa Fernández, se habló de un libro de Margarita Riviere sobre la fama. Conversaban en los micrófonos de la radio pública, además de las mentadas, Rosa María Mateo, de voz inconfundible, y Manuel Campo Vidal. Una y otro, dijeron, tienen, o tuvieron, una fama no buscada, sobrevenida por aparecer en los telediarios. De cualquier forma, fama a la que se añade un componente de prestigio. Hoy no siempre es así, es más, la palabra fama lleva colgada, como esos latones que en algunos sitios colocan en el coche de los novios, una ristra de escándalos, un manojo de vulgaridad, un saco de mierda. La fama es hoy, con sus sonoras excepciones, el prestigio de lo necio. Y a veces, de los necios. Hemos llegado a tal cumbre de estulticia, sobre todo gracias a las garras depredadoras de la tele, que el prestigio que solía acompañar al famoso viene dado por lo contrario. No aparecer en televisión es hoy señal de distinción, de elegancia, de decencia. La fama de nuestros días es una fama laxa, fungible, material de derribo, escombro que se usa ahora y mañana se olvida. A este mercadillo llegan a veces chamarileros que de golpe se hacen con los mejores puestos desbarrando con sus mensajes inoportunos, impertinentes, provocadores, como un ordinario Coto Matamoros que da codazos para mantenerse a flote.

Haití. Este tipo de bocazas de fama rayo aparecen y desaparecen en cuestión de días, quizá de semanas, pero ojo, volverán al camino, porque cuando tipos como el clérigo católico de alta graduación José Ignacio Munilla, creo que cobra por arzobispo, señala que la crisis moral de España es un mal mayor que la situación que viven «los pobres del terremoto de Haití» y lo dice sin que se le caiga el cucurucho de la cabeza ni le tiemble la cruz con que adorna su pechuga, es que nos tiene reservados para el futuro nuevos momentos de repugnancia moral. Al tiempo. En la misma línea, aunque buscando otros mercados, saltó a los titulares un comercial del PP, sección comunicación, un tal Carlos Floriano, haciendo méritos para desbancar al jefe de planta, don Esteban González Pons. Es el que dijo que el error de los vídeos falsos, uno obre Haití, otro sobre inundaciones en Ciudad Real que emitió el Telediario de Pepa Bueno, sólo podían pagarse de una forma, dimitiendo Fran Llorente, el director de informativos de TVE. El impaciente aprendiz, que se ve que no pasó por el programa de La Sexta en el que el publicista Lluís Bassat ejercía de tutor de los aspirantes a un puesto de trabajo, no se conformó con semejante incontinencia sino que cogió el fusil de su verbo, en la rama del publicista Risto Mejide, y se bañó en la inmundicia del bla, bla, bla de la manipulación informativa del Gobierno. Venga, hombre. Es el peor mantra posible. ¿O es el que aprendiz no conoce la barricada ideológica de la televisión de Esperanza Aguirre, el chiringuito defensivo de la taifa folclórica de Francisco Camps? El prestigio de los informativos de TVE es un agravio para el desprestigio de las televisiones autonómicas, lastradas por su fama de voceras.

Investigación. La otra noche, después del estreno de la segunda temporada de Hay alguien ahí, Cuatro emitió un reportaje sobre Marta del Castillo. Esta chica, salvo que ella lo hubiera querido y luego podido, no debería ser famosa. Y lo es. Es un nombre que suena a sombra. Murió hace ahora un año, pero desde entonces, sin cesar, subió al altar de los famosos. Jamás participó en ese formidable, exagerado, y siempre sucio y turbio interés informativo. Pero para los medios, sobre todo para la televisión, esa plaza pública encantada de sacar con apestosa alegría lo peorcito de la condición humana, Marta del Castillo se convirtió en una presa que aún no ha soltado. El reportaje de Cuatro, con Concha García Campoy al frente, trató de desbaratar la red de mentiras que se han ido tejiendo sobre la muerte de la niña. Me pasmó la minuciosidad con que se elaboró el trabajo, entre el rigor del periodismo de investigación y el horror del periodismo amarillo y sensacionalista, una sutil línea que se traspasó sin escrúpulos. No entiendo qué aporta, salvo un afán morboso cercano a la nausea, entrar a la habitación de la chica, y por primera vez una televisión, cómo se encargaba de recordar el rótulo de la palabra exclusiva, para ver su ropita, sus muñecas, para que la madre, Eva Casanueva, se derrumbara al coger una bufanda de su hija y confirmar que sí, que aún mantiene su olor. Tanto esa madre como Antonio del Castillo, el padre de la criatura a la que mató Miguel Carcaño, según declaró al juez, gozan de fama sobrevenida, de rebote, como Juan José Cortés, el padre de otra niña de fama sombría como Mariluz que también nos partió el alma con la muerte de su cría y la entereza con que afrontó su tragedia.

¿Prestigio? Este último dio un paso más. ¿Forma parte ya del partido de Rosa Díez? Hay que tener cojones para, ni siquiera, intentarlo. ¿Qué diferencia hay entre los mamporros que se le siguen dando a Isabel Pantoja, acusada de convertir su dolor como viuda en provecho de su carrera? ¿Por qué sería distinto el caso de Belén Esteban, olvidada en las primeras líneas de esta página, acusada de ser lo que es gracias a su relación, y sólo gracias a su remota relación con un torero? Haciendo recuento, en realidad en esta página tenemos un manojillo de famosos de todo pelaje. Y eso sin contar con la escoria salida de la gran vagina paridora de Emma García, que amamanta en sus brazos a mujeres y hombres y lo que sea, y como sólo tienen lo que tienen, el fotógrafo murciano Pablo Almansa se ha puesto serio, casi intelectual, y ha sacado de ellos, desde un tal Rafa Mora a una tal Tamara, el magma del cerebro de esa imbecilidad que en Telecinco llaman tronistas. Y sólo encontró carne de calendario. Lo dicho, cuidado con la tele. Una cosa es la fama. Y otra el prestigio.

FALLIDO
Lo tenían a huevo. 20 años de Antena 3 y 20 años de Los Simpson. Y qué desastre. Se pusieron graciosos, echaron mano de políticos, artistas, deportistas, y pretendieron que sus invitados estuvieran a la altura demostrando que la historia reciente española estuvo influenciada por la familia de Homer. La payasada, terrible con Susana Griso, apenas pasó del millón después de la emisión de cuatro capítulos seguidos. Qué empacho.

  HEMEROTECA
SALT, traductor Castellano / Valenciano

SALT, traductor Castellano / Valenciano

SALT es un traductor que permite pasar los textos del castellano al valenciano y a la inversa.

WEBS útiles de cultura

pasaporte blog el documentalista enredado
blue music series tv

Redes sociales

  LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES
 LO ÚLTIMO
 LO MÁS LEÍDO
 LO MÁS VOTADO
Levante-emv.com y Levante-EMV son un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de Levante-emv.com. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca | El Diari  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad | Oscars | Premios Goya