BEGOÑA JORQUES VALENCIA
La alfombra verde se vestía anoche de todo el glamour para proclamar como vencedora de la XXIV edición de los premios Goya a «Celda 211», de Daniel Monzón, en una gala que se emitía por primera vez sin cortes publicitarios y que volvía a su emisión en riguroso directo.
El filme de Monzón, proclamado también como mejor director, convirtió en premio ocho de sus 16 opciones. La más aclamada, la entrega del Goya a mejor película que recibía de manos de un reconciliado Pedro Almodóvar con la Academia del cine español.
La Academia no pudo rendirse al preso «Malamadre», de Celda 211 interpretado por Luis Tosar, que se hizo con su tercer Goya, segundo como mejor actor protagonista. Los pronósticos se cumplían y el actor gallego se imponía a sus compañeros Jordi Mollá, Ricardo Darín y Antonio de la Torre.
Ágora, de Alejandro Amenábar, y que compartía título de favorita junto a la película de Monzón, se repartió premios con los presos y logró siete de sus 13 candidaturas. Entre ellas, mejor guión original, mejor fotografía, mejor vestuario y efectos especiales.
Sin premio para Penélope Cruz
Por su parte, Penélope Cruz no pudo repetir el ritual de la pasada edición cuando tras recoger su Goya a mejor actriz de reparto por Vicky, Cristina, Barcelona, recogía su Oscar por la misma interpretación. El galardón, esta vez, a mejor actriz protagonista racayó sobre la veterana Lola Dueñas y su interpretación en Yo, también.
Una de las sopresas de la noche la dio Raúl Arévalo, al alzar su galardón a mejor actor de reparto por su papel en Gordos y derrotar así a grandes de la gran pantalla española como Ricardo Darín, Antonio Resines, o Carlos Bardem.
La más emocionada de la gala, presentada por Andreu Buenafuente, y que no escatimó en agradecimientos y recuerdos familiares fue Marta Etura, recompensada como mejor actriz de reparto por su papel en la triunfadora Celda 211.
En el apartado musical, la Academia premiaba al compositor fetiche de Almodóvar, Alberto Iglesias, ya ganador de un Oscar, que alzaba su estatuilla por su trabajo en Los abrazos rotos, del director manchego.
La gran derrotada de la noche fue El baile de la victoria, de Fernando Trueba, que se fue a casa con las manos vacías apesar de reunir nueve nominaciones.
El secreto de sus ojos tampoco tuvo una de sus mejor noches, ya que se perfilaba como ganadora de nueve estatuillas, aunque sólo logró rascar dos reconocimientos. Así, Juan José Campanella recibió el galardón a mejor película de habla hispana, que compitía con la Teta asustada, ambas nominadas al Oscar como mejor película extranjera. Doblete hizo el film con acento argentino, que premió a una ausente Soledad Villaamil como mejor actriz revelación.
La gala no contó con la presencia de Antonio Mercero, Goya honorífico, aunque se recordaron grandes producciones del cineasta como Verano Azul o La cabina.