La inesperada muerte de Paco Campillo ha supuesto un duro golpe, tras la desaparición de Vicent Vera, Vicente Caurín o Luis Quirante, que compartieron la aventura de la gestión cultural en el despacho y a pie de calle. Paco siempre fue un amigo entrañable, solidario y responsable. Tan cercano en lo personal como en lo profesional. Su pasión por la música lo llevó a disfrutar con ella y a difundirla por todo el mundo. Por eso su figura siempre ha sido, como su amigo Vicent Vera, un referente para los amantes de la gran riqueza musical de Valencia.
Su vida ha sido la música. Impulsó la presencia internacional de las bandas; fomentó certámenes y festivales internacionales en nuestra Comunidad y siempre apoyó las orquestas juveniles. Encontró en la música una razón para hacer cultura desde la base hasta la proyección internacional y, sobre todo, demostró su cariño su amistad y su sentido de la responsabilidad. Fue una persona alegre y vital y, para los amigos que hoy lloramos su pérdida, la música seguirá siendo el camino que nos lleve a su eterno recuerdo.