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HEMEROTECA » |
Lo que le pase a Belén Esteban preocupa a España. Que levante la mano el periódico de los considerados de prestigio, serio, éste incluido, que no se hiciera eco del estallido mediático de la semana. ¿De la semana? Del mes, del año, del siglo. Cuando entre hipos y gordas lágrimas la Princesa del Pueblo anunciaba en «mi programa» que hacía diez días que se había separado de Fran Álvarez, el barman, se derritieron las nieves que cubrían las calles de Barcelona, los cerros del País Vasco, o las sierras andaluzas. Belén es la grapa que nos cohesiona. Que no tema Rosa Díez que el tinglado de este país se rompa mientras la tengamos a ella, que explicó con palabras ajustadas el momento tan, tan doloroso de su vida, que por pura generosidad y sentido del deber compartió con la audiencia, que tanto, y tanto la quiere. ¿Qué piensa Mariano Rajoy de esta crisis que ha ocupado faldones, columnas, esquinas, y hasta portaditas de cabeceras con pedigrí? ¿Por qué el lunes, que ya había irrumpido el oleaje en nuestras vidas, Pepa Bueno se mordió la lengua y no acorraló al presidente con preguntas y repreguntas y vuelta a empezar, y dejó que José Luis Rodríguez Zapatero se fuera de rositas sin aclarar si piensa echarse unas cañas en el bar de Fran por ver si remedia esta ventisca que nos deja enteleridos? Insisto, Rosa Díez puede estar contenta. España no se rompe. Es más, gracias a la mamá de Andreíta podemos alegrarnos porque contamos hasta con las dos caras de las que hablaba Antonio Machado. Para Telecinco sigue siendo la Princesa del Pueblo, así se arrejunte, divorcie, baile, cante, llore, vuelva a separarse, divorciarse, enfadarse, tenga bajones de azúcar, obligue a la niña a comerse el pollo, se opere, o se encabrone, o justo por eso. Para Antena 3 ha pasado de Princesa del Pueblo a Plebeya de San Blas. ¿Ven? Las dos Españas. Tranquilos. Esto sigue.
Sin salida para «La jaula». Los de Antena 3 están que trinan porque los de La jaula, que ya se veían chapoteando en igualdad de condiciones con los de Telecinco y Sálvame se encontraron la misma tarde del estreno con la bomba de la Esteban. Y frente a las lágrimas de Belén, no hay tontuna que valga. Eso es contraprogramación por todo lo alto. Un anuncio así, capaz de llegar a las páginas de todos los periódicos, se come por patas al hijo de la Pantoja, a la sobrina de Rocío Jurado, a la hija de Bárbara Rey, a la sobrina de Juanita Reina… ¿sigo? Y hago un alto. ¿Recuerdan que hace unos días comenté La jaula sin haber visto si quiera a semejante basura, a tanto recuelo y descarte genético? Pues es peor de lo que intuía. Es más, qué corto quedéme. No hacía falta que la copresentadora de Sálvame quemara un cartucho tan valioso tratando de desactivar el estreno de un bananal tan cretino. Hasta La lista, que presenta en La 2, y a la hora de los telediarios, Carlos Sobera, tiene más audiencia que esa jaula que vuelve a descalabrar los intentos de la cadena de Planeta por remontar sus tardes bregando con parecido estiércol, pero sin la maestría irreprochable con la que la Telecinco maneja la porquería. Una lágrima de Belén tumba los exagerados y barriobajeros exabruptos de Carlos Navarro, reciclado por Jordi Évole a la categoría de taxista pensador, de juglar de barrio, de capullo bocazas salido del sucio sanedrín de Gran Hermano, en fin, que ni el vocerío a destiempo e ignorante del Yoyas, ni la triste ordinariez de Rosario Mohedano, ni la mohosa mochila de Pocholo arañan una pizca de audiencia a «La Más Grande».
«Chonismo» periodístico . Vergüenza me daría a mí, que esa es otra, echar mano de monstruos creados por los de enfrente y no saber qué hacer con ellos. Telecinco los crea, los explota, los destruye, y cuando ya no sirven ni como escoria, llega Antena 3, husmea por el descampado, les da una mano de pintura y los pone en órbita. Listos para el fracaso. Aún así, Antena 3, la vencida, no se da por vencida. Y en plena contienda y conmoción envió a dos heroínas de Tal cual al bar del barman. Para que hablara en exclusiva con ellas. Necesitaban una réplica a la altura de la humillación de su cadena. Pero Carmen Pardo, otra que parece que tuvo mala suerte con las porquerías que se meten en pómulos y labios, y quizá por eso la Plebeya de San Blas la llama «La Poco Cocida», y Pepa Jiménez, de la cuerda de esos cotillas que no están dispuestos a que la verdad les tuerza un titular, se pasaron la mañana sentaditas como dos abuelas esperando, y de las tostadas y el café pasaron a las cervezas y a las cañas, pero no pescaron nada. ¿Se rindieron? No. Estas dos chonis del periodismo indagaron por el barrio y concluyeron, la gente cercana a Fran está hasta las narices de Belén. Lo cuentan en el plató desencajadas, furiosas, resentidas, dios, esta gente se toma en serio esta caca.
El hombre de su vida. Uno de los momentos cumbres del caso Esteban esta semana fue cuando el domador de la pista de Sálvame le preguntó a la encartada si le extrañaba que todos los periódicos se hubieran hecho eco de su divorcio. Qué va, dijo, «pero si todos los palacios y congresos hablaron de mi nariz, ni que yo fuera Bin Laden». No me negarán que a la de San Blas, ahora vendedora de una línea exclusiva de sartenes, no le falta ingenio con la lengua. Y otra cosa, cada vez tengo más clara la razón del amor, y del odio, y del interés hacia esta mujer. Es necesaria. Cumple una función social. Sus cortas luces dan brillo a las nuestras. Su burricie realza nuestra inteligencia. Su burda llaneza sin barnices, sus primarias e instintivas reacciones, dan un brillo especial a nuestros gustos, que por contraste pasan a ser elegantes y sofisticados, elaborados y distinguidos. Hay quien, en su extravagancia social, alardea de no conocer las circunstancias de Belén Esteban creyendo que así está en una posición de elevadísima posición intelectual. Es ridículo. Entre todos lo hemos conseguido. Lo que le pase a Belén ocupa a España. A ella es a la que le importa una mierda que algunos que van de exquisitos arruguen el morro con gestos de desprecio. Y por eso, ajena al barullo, se sincera, ni Jesulín ni leches, Fran ha sido el hombre de vida. Es lo que hay.
LO DE CONCHA
A ver, ¿cuánto vale esta? Mil euros, te la llevas, la pruebas, y si te gusta, ya hablaremos. Aguantan 10 o 15 tíos por noche, pero tienes que tener carne fresca. Mira, te hago un lote con todas por un mes, 15000 euros, pero me quedo con los pasaportes. No hablan de yeguas sino de putas. Es el periodismo de Concha García Campoy. Está pillada en esa mierda, terrible, dura, pero cuando es monotemático, el asunto es sólo morboso.
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