LEVANTE-EMV VALENCIA
"Aunque te vayas, sigue escribiendo" -garabateado y firmado por una niña en un pequeño recuadro- es lo que reza uno de los mensajes en memoria de Miguel Delibes, plasmados en los libros de condolencias de la capilla ardiente del escritor, situada en el Ayuntamiento de Valladolid. Hasta allí se desplazaron más de 20.000 personas para despedir a uno de los grandes señores y maestros de la lengua castellana.
Los nietos del escritor fueron los encargados de portar a hombros el féretro desde el salón de Recepciones hasta el coche fúnebre que encabezó la comitiva que partió de la plaza Mayor, abarrotada de ciudadanos. Todos querían dar con aplausos su último adiós a quien ha sido uno de los vecinos más ilustres de la capital vallisoletana. Una vez que el féretro fue depositado en el coche fúnebre los miles de asistentes aplaudieron durante más de un minuto a Miguel Delibes, tras lo cual guardaron un minuto de silencio para, posteriormente, seguir aplaudiendo.
Maestro de periodistas
Con el sol de mediodía en la fachada del Ayuntamiento de Valladolid, ciudad en la que Delibes nació, vivió y murió, partía ayer el féretro del escritor hacia una Catedral abarrotada por caras anónimas y conocidas, como la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y la ministra de Cultura, María Ángeles González-Sinde.
La herreriana catedral de Santa María, de trazo austero pero de sólida factura como la prosa de Delibes, albergó el último tributo a quien "nos enseñó a mirar", como reza la dedicatoria de una de las centenares de coronas de flores a él dedicadas y firmada por Pacífico Pérez, protagonista de La guerra de nuestros antepasados, del escritor fallecido el pasado viernes a los 89 años.
Durante su homilia, el administrador diocesano de Valladolid, Félix López Zarzuelo, recordó que Delibes se preocupó del hombre desde la infancia (El príncipe destronado) y la adolescencia (El camino); se ocupó de la promoción de la mujer (Cinco horas con Mario); abordó los valores de la familia (Mi idolatrado hijo Sisí); no olvidó a los más desfavorecidos (Los santos inocentes); ensalzó la sabiduría del mundo rural (El disputado voto del señor Cayo) y apeló a la concordia con quienes piensan distinto (El hereje), dijo.
López Zarzuelo también aludió al escritor como "maestro de periodistas" y recordó que fue "con justicia" galardonado con premios como el Cervantes, el Nadal o el Príncipe de Asturias. Sólo se le resistió el Nobel. El celebrante se hizo eco además de la "deuda impagable" contraída con un periodista y narrador "a quien no sólo debemos un sólido manejo del idioma, sino también el haber puesto su talento al servicio de la verdad", reflexionó Lopéz Zarzuelo delante de los siete hijos del escritor.
Las cenizas de Miguel Delibes reposan ya en el cementerio de El Carmen. Allí, sus restos descansan en el Panteón de Personajes Ilustres, junto a otros vallisoletanos de renombre como José Zorrilla, Rosa Chacel o Vicente Escudero. Aunque su mejor compañía, la que también lo fue en vida hasta 1974, su esposa Ángeles de Castro -"mi equilibrio"- reposará junto a él por deseo expreso del escritor. Como citaba uno de las dedicatorias anónimas plasmadas en el libro de visitas de la capilla ardiente del escritor: "Que la mujer de rojo haya salido a recibirte".