CRISTINA SAYOL CARCAIXENT
José Vidal Beneyto fue un hombre cosmopolita y europeo. Pero, uno de sus últimos deseos fue ser enterrado en su localidad natal: Carcaixent. Ayer este pequeño pueblo se sintió más europeo que nunca al rendir el último homenaje a este pensador, que murió en su casa de París el pasado martes a los 83 años.
Junto a su familia y vecinos, amigos y políticos se adentraron entre los naranjos de la Ribera para las exequias de Vidal Beneyto. Allí se encontraban los eurodiputados García Margallo, Íñigo Méndez y, el también carcagentino, Enrique Guerrero; los ex-eurodiputados Carlos Bru y Marcelino Oreja; o el rector de la Universidad Complutense de Madrid, Carlos Berzosa. Tampoco faltaron los consellers Juan Cotino y Rafael Blasco y la directora del IVAM, Consuelo Císcar. El cantautor Paco Ibáñez recordó el espíritu inconformista de Vidal Beneyto. "Pepín siempre soñó por un mundo más justo y por una España que se acercara a los tres pilares de la democracia francesa". Emocionó con su interpretación de Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique.