CONCHA BARRIGÓS MADRID/EFE
Catorce óperas, cinco recitales, con Deborah Polaski y Angela Denoke, entre otros "grandes", y cuatro conciertos, uno de ellos dedicado a Plácido Domingo, protagonizarán la temporada 2010/2011 en el Teatro Real, un programa de "transición" que preludia la que será la era Gerard Mortier. El belga pidió ayer "tiempo" y "paciencia" para desarrollar su proyecto.
El contenido de la próxima temporada incluye el estreno mundial de La página en blanco, de la española Pilar Jurado, y el de su versión de Rise and Fall of the City of Mahagonny, de Kurt Weill, y de Montezuma, de Graun.
Después de esta obertura, Mortier quiere que pasen por el Real-hasta 2016, final de su contrato- artistas como Peter Sellars, Mariana Abramovic o Michael Hanecke, para un Cosí fan tutte, y hacer óperas basadas en Yerma, con Eva Maria Westbroeck, la figura de Walt Disney o la conquista de México.
Su temporada de "transición" incluye Eugenio Oneguin, de Tchaikovski, además de Otra vuelta de tuerca, de Benjamin Britten; El caballero de la rosa, de Richard Strauss; Ifigenia en Tauride, de Gluck o Werther, de Massenet.
Como batutas contará con Alejo Pérez, Teodor Currentzis, Syl?vain Cambreling, Thomas Hengelbrock o Heras-Casado.
El belga, que dice que no entiende por qué se dice que Madrid es "conservadora", dijo que que su propósito es "hacer buena ópera" basada en ""las emociones", abrirla a nuevos públicos y convencerles de que "lo moderno no es sinónimo de chocante".