En el año 2008, un anticuario de Londres sacó a la luz Los consuelos de las miserias de mi vida, un centenar de arias, romanzas y dúos de Jean-Jacques Rousseau publicada en París en 1781, tres años después del fallecimiento del autor. Los esfuerzos de Anacleto Ferrer, de la Universidad de Valencia, y de Román de la Calle como director del MuVIM culminaron en la publicación de las partituras de veintidós números de la colección y su grabación discográfica por la Capella Saetabis. Tras la explicación de estos pormenores a los espectadores por parte de Rodrigo Madrid, se interpretaron todas las páginas incluidas en el CD, más otras cuatro.
Nos hallamos ante una serie de melodías siempre sencillas y amables, con frecuencia candorosas, evidentemente destinadas a apoyar en el terreno musical las tesis del filósofo sobre la primacía del sentimiento sobre la razón. No se deben sin embargo pasar por alto, por ejemplo, el regusto pre-schubertiano de la segunda parte de la Romanza de M. Berquin, o la afinidad nada remota entre el Canzonetta XIII y el Soave zefiretto de Mozart.
Las partes vocales fueron interpretadas por dos estupendas jóvenes sopranos valencianas. Minerva Moliner cantó bastantes menos solos, seguramente por la mayor adecuación de su materia, más ancha, a repertorios de superior dramatismo, pero todas sus intervenciones gustaron mucho. Más recogida, la de Carmen Botella llegó a cortar la respiración de los oyentes en varios momentos, el primero de ellos al final de la Canción negra. Y si por separado ambas cantaron muy bien, en algunos de los cinco dúos, así en la Canzonetta VI, se superaron a sí mismas.
La inteligente distribución de los ritornelli produjo hermosas alternancias entre las voces y las diversas flautas de la holandesa Lobke Sprekeling, el violonchelo de Regina Fuentes o la guitarra de Rubén Parejo. Éste estableció en algunas ocasiones enlaces cuyo bello efecto no se acabó de apreciar totalmente por la mala costumbre de aplaudir tras cada número y no cuando los intérpretes dan pie a ello.