LEVANTE-EMV VALENCIA
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Los Premis Abril, que cumplen su cuarta edición, olvidan su lado festivo este año para mostrar la situación "fúnebre" del sector valenciano de las artes escénicas, "que está siendo enterrado en vida". Por ello, los candidatos a estos galardones accedieron ayer a escenificar esta situación en el Cementerio General de Valencia, "como metáfora de los aires que amenazan con llevarse por delante el trabajo de un gran colectivo".
La Associació Premis Abril, que aglutina a las organizaciones de las artes escénicas, apela al espíritu de resistencia este año y, en un comunicado difundido ayer, asegura que el sector no se rinde. "Las gentes del teatro y la danza se resisten a ser laminadas por una política cultural delirante y errática", clama. Así, el certamen pasa a tener un carácter fundamentalmente reivindicativo, cuyo objetivo es que el colectivo exprese "su repulsa a la política cultural de tierra quemada" del Consell y escenificar "la regresión".
Los optimistas datos sobre el Circuit de Teatre ofrecidos por la consellera, Trinidad Miró, el pasado martes no relajaron ayer la tensión. Es más, su advertencia a que quien pretenda intoxicar tendrás las puertas cerradas, provocó el "estupor" ayer de los asociación Premis Abril. "Una nueva muestra del afán por silenciar todas aquellas opiniones que no coinciden con la suya", dijo. Y lo comparó con "ejemplos recientes de ataques a la libertad de expresión".
La entidad duda asimismo de que Miró y la directora de Teatres, Inmaculada Gil Lázaro, estén beneficiando al sector. "En las conversaciones con compañeros, al mirar los balances de las compañías, la percepción no es la misma. El descontento es generalizado".
En lo que se refiere estrictamente a los premios, Contes del Grimm, de Anem Anant, acumula 12 candidaturas; Ras!, de Maduixa Teatre, diez, y El idiota en Versalles, de Arden, ocho. El gran banquete, de Otra Danza, es el espectáculo de baile que aparece en más categorías (seis).