A. G. VALENCIA
Rafael Frühbeck de Burgos (Burgos, 1933) se pasó la Semana Santa en Boston para reemplazar al titular de la orquesta de aquella ciudad, el mítico James Levine, ahora enfermo. Su actividad está centrada los últimos años en Estados Unidos, aunque no olvida su relación con Dresde, Londres, Italia o los países nórdicos. ¿Afán de gloria o de dinero? "Con 76 años, sólo se cruza el Atlántico como quien coge el tranvía si te gusta lo que haces", dice el director, que añade: "El éxito tiene poco valor a mi edad; lo importante es disfrutar con lo que haces". Y a él, asegura, cada día le gusta más.
Frühbeck está en Valencia porque hoy recibirá la medalla del Palau de la Música, una distinción que es también una forma de reivindicar a un director que "quizá en España no ha sido reconocido" como debía, dijo el subdirector del auditorio, Ramón Almazán, pero que es "la batuta número uno del país actualmente", según Mayrén Beneyto, presidenta de la institución. "Uno de los grandes de nuestro tiempo", calificó también el titular de la Orquesta de Valencia, Yaron Traub. "No hago ni política ni relaciones públicas; tal vez por eso" no sea tan valorado en España, afirmó el músico, que en tiempos de Franco, como él mismo recordaba ayer, levantó la Orquesta Nacional de España (ONE), en la que estuvo 17 años, y que luego "estropearon".
Frühbeck, quien no duda en señalar a Lorin Maazel como "el mejor directos de este momento", estará hoy en Valencia al frente de la Filarmónica de Dresde en la interpretación del Don Quijote de Richard Strauss y de la sinfonía nº 2 de Brahms.
De verbo fluido, con facilidad para la anécdota y el vaticinio, el músico pronosticó ayer que el futuro de las orquestas "está en manos de las mujeres", que son ya el 75% en algunas formaciones, "y de los músicos de origen asiático". Corea, Vietnam, Japón y, especialmente China, un país donde 42 millones de personas estudian piano. "No es extraño que surja un Lang Lang así", sentenció.
La reflexión surgió al lamentar la ausencia de músicos españoles en las orquestas del país. Lo bueno de los nuevos tiempos, dijo, es que "desde la democracia se ha creado una red increíble de auditorios y orquestas en la esfera provincial". Pero lo negativo, agregó, es el alto porcentaje de integrantes extranjeros, fenómeno del que Valencia es una excepción "por el enorme vivero de las bandas".
La causa de esta situación está en la enseñanza, según Frühbeck: "A todos los ministros de Franco les dije que tal como estaba la educación en España no íbamos a ninguna parte y siento haber tenido razón".