LEVANTE-EMV VALENCIA
La incógnita arqueológica respecto a la figura del Rey Jaume I El Conqueridor y su linaje se mantiene en el tiempo. En esta ocasión, la intriga ronda el mechón de cabello que Felix Millet, ex presidente del Palau de la Música catalán, conservaba en la sede del Orfeó y que tradicionalmente ha sido atribuido al monarca.
Así, el Departament de Cultura envió recientemente al Orfeó una comunicación para investigar si realmente el mechón pertenece o no al célebre rey. Llegados a este acuerdo por ambas partes, será en breve cuando un exhaustivo análisis determine el regio origen de la cabellera en cuestión. Y es que la sala de juntas de la entidad está decorada con un antiguo relicario que desde hace años alberga un manojo de cabello sin identificar oficialmente. Mientras tanto, los miembros del equipo de investigación recopilan toda la documentación posible respecto a Jaume I y su linaje.
No es esta la primera vez que los restos del rey y sus descendientes son objeto de análisis arqueológicos. A finales del mes de marzo fueron analizados los restos del rey Pere el Gran, hijo de Jaume I. De esa investigación se pudo averiguar que fue embalsamado, estaba sano y medía 1,73 metros, algo más que lo habitual en aquella época.
Pere el Gran (Valencia, 1240 - Vilafranca del Penedès, 1285) es el hijo de Jaume I, el monarca que fundó el Reino de Valencia, de ahí la importancia del estudio de sus restos, que fue anunciado el pasado mes de noviembre por la Generalitat de Catalunya y el Museo de Historia dentro de las actividades por los 850 años del monasterio de Santes Creus, muy cercano al de Poblet, donde está el sarcófago de Jaume I. Otro dato que avala la relevancia de esta investigación es que el cuerpo de Pere el Gran (III de Aragón, II de Cataluña y I de Valencia) es el único sin profanar de todo su linaje desde que fue depositado en su tumba actual entre los años 1302 y 1303.
El rito del cabello
Sin embargo, el cabello almacenado en el Orfeó catalán no es la primera muestra que los investigadores descubren. Una sorpresa para los técnicos ha sido encontrar en la tumba de Pere el Gran un mechón de cabellos, que no se sabe si pertenecen al rey o a algún miembro de su familia. La práctica de dejar muestras de cabello en enterramientos se había encontrado en otras épocas, como la griega, pero nunca antes en la Edad Media, según explicó al Generalitat de Cataluña en su momento.
El informe presentado entonces por el conseller de Cultura catalán, Joan Manuel Tresserras, incidía en que los resultados del ADN de Pere el Gran pueden "abrir la puerta a una futura investigación" que abarque el conjunto de los reyes de la Corona de Aragón, y se refiere, en concreto, a los enigmas de Jaume I. La tumba de éste en el monasterio de Poblet (Tarragona) fue profanada en el siglo XIX y su sepulcro, ante la duda, conserva en la actualidad dos cráneos. El ADN del hijo del Conquistador puede resolver estos enigmas, pero para ello será necesario abrir el sarcófago de Poblet, algo que cuenta con el beneplácito de la Generalitat catalana y que puede eliminar muchas trabas.