AGUSTÍ GARZÓ XÀTIVA
Raimon siempre dice que en Xàtiva quiere cantar mejor que en cualquier otro lugar. Pero la emoción le juega malas pasadas. Como ayer, cuando en el primero de sus tres recitales en el Gran Teatre se trabucó con los acordes de He passejat per València sol. Paró en secó, admitió el error y dijo: "És que m'emocione quan vinc a cantar a Xàtiva". Y es verdad, porque los dos conciertos de ayer -anoche ofrecía un segundo recital al cierre de esta edición- y el de hoy por la tarde han supuesto un hito para el teatro. El aforo completo de las tres actuaciones estaba agotado desde varias semanas antes. Raimon no cantaba en su ciudad desde 2002.
Con casi diez minutos de retraso sobre el horario previsto y a los sones de Quan jo vaig nàixer comenzaba un concierto con las emociones a flor de piel. Xàtiva se ha volcado con Raimon. Pero el gobierno que preside Alfonso Rus no se emocionado tanto. El consistorio no ha pensado en ningún momento contratar al artista con motivo del 50 aniversario -en realidad, 51 ya- de Al vent e incluso le ha obligado a pagar un elevado alquiler de la sala, porque el recital está producido por el propio cantautor. Quizá por eso y por las andanadas contra Raimon -el PP ha llegado a airear públicamente lo que "se embolsa" por cantar en Xàtiva- el cantante se vengó sutilmente en la canción Elogi dels diners y la dedicó "a un famoso batería y alcalde de esta ciudad".
Cerca de las nueve de la noche y después de 21 temas, Al meu país la pluja ponía el cierre oficial del concierto. No tuvieron que insistir demasiado los espectadores, sabedores de que el atril aún reservaba las mayores emociones de la tarde: Veles e vents, He deixat ma mare, Jo vinc d'un silenci, Diguem no y Al Vent, estas dos últimas coreadas por el público y agradecidas de estruendosas ovaciones. "Moltíssimes gràcies", repitió el cantante, visiblemente emocionado.
La catarata de ovaciones no fue el único motivo por el que a Raimon se le humedecieron los ojos anoche. Antes de cantar la sexta canción reveló que la dedicaba a su íntimo amigo Joan Juan, el conocido empresario setabense fallecido el pasado mes. Al artista se le hizo un nudo en la garganta al evocar su infancia con Joan y le dedicó Molt lluny,una canción sobre su juventud en Xàtiva.
El recital era antológico y sonaron muchas de las piezas más conocidas (Indesinenter, acompañadas de palmas acompasadas; l'Única seguretat, Com un punyÉ). Pero Raimon quiso desgranar ya algunas de las canciones del futuro disco, como la inédita Cançó d'un cor que crema, así como otras algo infrecuentes en su habitual repertorio como Si mirares l'aiguaA l'estiu quan són les nou.
Pletórico de voz a sus 69 años, muy suelto y con el fantástico acompañamiento de cuatro grandes músicos -Fernando Serena, Miquel Blasco, Joan Urpinell y Pau Domènec- Raimon también desplegó otros momentos de humor, como esos ya inevitables pasos de baile con los que acompaña el final de Sol.liloqui solipsista per a veu sola solista y que siempre chocan en la estética comedida y hasta algo anodina de sus recitales.
"Punxa de temps" e "Indesinenter"
Para tocar Indesinenter, con textos de Espriu, Raimon pidió especial atención a aquello de Mai no hem pogut, però, desesperar del vell vençut. Y de Punxa del temps, sobre su infancia, recordó que "alguien ha dicho que yo no he dedicado más que una canción en toda mi vida a Xàtiva. Que se lo haga mirar", dijo entre risas. El recital de esta tarde -a las siete y media- será grabado íntegramente por la TV3, que lo emitirá próximamente. Tampoco quedan entradas para este tercera actuación en directo.