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«El arte de la comedia» | Teatre Micalet (Valencia)
De E. de Filippo. Int: Enric Benavent, Pedro Casablanc, J. L. Alcobendas, Jesús Barranco, Joaquín Hinojosa, Lola Manzano. Dir. escenografía e iluminación: Carles Alfaro. Producción: La Abadía.
Carles Alfaro fue el artífice de uno de los proyectos teatrales valencianos más significativos de las últimas décadas. Me refiero tanto a la compañía como a Espai Moma. Han pasado más de seis años desde su desaparición y todavía es rememorada la coherencia y calidad de aquel doble proyecto. Sin embargo, Alfaro ha continuado su labor de dirección (y escenógrafo), en Madrid y Barcelona, dando lugar a espectáculos importantes que, sin embargo, nunca han recalado en nuestra (su) ciudad. Ahora, casi desde una perspectiva de rebeldía, y después del pequeño aperitivo que vivimos en los Premis Abril, el Micalet nos ha permitido (dos únicos días) participar de su último trabajo y de una de la obras más redondas del gran Eduardo de Filippo. Y de paso, nos ha acercado el sello de La Abadía, una compañía a la que hace tiempo que no exhalamos por estos lares.
Lo dicho sería secundario si no estuviéramos ante un montaje sobresaliente. Esta obra, estrenada en 1964, sigue tan viva como entonces. Conjuga con gran pericia los elementos escénicos: personajes, diálogos, situaciones. Se nota la mano maestra de quien se sabe todos los trucos de las tablas. El texto, como acontece en la escena del director de la Compañía de cómicos y el Gobernador (un diálogo que aclara la relación y tensión entre teatro y política), surge de una tradicional aspiración moral. Alfaro ha dirigido este teatro popular —con un punto (paródico) pirandeliano— con mano firme, pero dejándose seducir por el tejido de humor (a la italiana) y sentimientos. En ello tienen mucho que decir los intérpretes. Benavent borda a Oreste Campese, respira con los ojos y la manera de hablar ese papel, escrito para el propio Eduardo. Casablanc, Hinojosa, el conjunto actoral deriva lo cómico de una vitalidad sanguínea, como diría Totó. El resultado, un continuo vértigo mágico (pura comedia).
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