ISABEL BUGALLAL VALENCIA
¿La crisis obliga a replantear la forma de hacer arquitectura?
Nos obliga a repensar no sólo las formas, sino también la manera en que trabajamos.
Trabaja en Alemania y en España, dos maneras opuestas. En Alemania se controla todo el proceso de construcción y sale como estaba previsto, mientras que «en España es como montar un caballo sin bridas ni riendas. Tú tienes que agarrarte a las orejas, alguien le da una patadas al caballo y adelante...»
Sí, pero por eso vemos en los últimos tiempos una alta calidad en los arquitectos españoles, que han aprendido y sabido utilizar esa flexibilidad. Es una de las ventajas que tienen frente a los de fuera.
¿Cómo es la arquitectura que le interesa?
La arquitectura tiene que ver con la posibilidad de crear un entorno en el cual podamos realizar las cosas cotidianas las cosas normales, y es cuestión de conseguir el nivel apropiado de expectativas. Yo soy muy escéptico con respecto al diseño. A mi me gusta la arquitectura que tenga tranquilidad, que tenga un cierto silencio. Soy muy escéptico en relación con lo que llaman arquitecturas ruidosas. La arquitectura tiene que ser algo que uno descubre unas cualidades fundamentales y no meramente superficiales.
¿Cree que la arquitectura espectáculo está llamada a desaparecer?
No creo que sea así. Ese tipo de arquitectura tiene su lugar legítimo para ciertos aspectos como promocionar o dar entidad a un lugar, pero no son mis arquitecturas. No son las que me gustan.
Sostiene que un edificio debe ser una bella ruina.
La idea de que la arquitectura tiene que tener algunas cualidades fundamentales que tienen que ver con la proposición o los materiales, con lo que es duradero. Los buenos edificios son atemporales. Por ejemplo, en Londres, tenemos casas de la época georgiana, muy bellas, que poseen esa cualidad de la atemporalidad y pueden ser adaptadas a nuevos usos cuando dejan de funcionar para los usos para los que fueron pensadas originalmente y nadie piensa en derruirlas. La medida de un buen edificio la da que mantenga las cualidades, a pesar del cambio de uso.
Se queja de que se hacen muchos edificios singulares pero pocas viviendas e infraestructuras.
Sí, es un grave problema. En el Reino Unido, por ejemplo, el Estado casi ha abandonado su responsablidad de construir ciudades y lo ha dejado todo en manos de los inversores que lo que quieren son edificios singulares. La gente que trabaja en los departamentos de planificación urbanística se ha convertido en una especie de policía, únicamente para hacer cumplir algunas normas con el fin de frenar los excesos. Yo creo que uno de los grandes problemas es determinar cómo se puede controlar el desarrollo urbanístico de una manera que respete el medio ambiente. Eso se ve claramente en Galicia, que en los últimos quince o veinte años, la gente ha construido por todos los lados, porque no hay un control que funcione debidamente.
Se crió en una granja y, por lo visto, quería ser veterinario.
Sí, y no tuve la nota necesaria para ser veterinario. No era lo suficientemente inteligente.
¿Cómo descubrió la arquitectura?
Cuando tenía 16 años y era estudiante, en los veranos, trabajaba en la construcción. Además, tenía un profesor de arte que era muy bueno y se interesaba mucho por la arquitectura y, más o menos, me llevó por ese camino. Pero yo también descubrí en mi experiencia en la construcción que aquí había algo bello